Abrahám Emilio
Emilio.
* Inspirada en Rúben Darío, tildando la sílaba 5 en algunos versos..
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© Todos los derechos reservados INDECOPI-PERU 2016.
Todos los poemas forman parte del libro Nikita próxima a escribir en 3 años
Queda prohibida la copia de esta poesía, solo será puesta en exhibición para su lectura.
Anthony Acosta Pérez (Antorcha)
Amor, cornucopia de plata
regálame el oro fundido,
grítame qué es, lo que mata
en su amor que me dejó herido.
Sus labios de intensa pasión
el capricho de la quimera,
lloriquea cada estación
petrificado va a su espera.
Onerosos, plácidos besos
de olvidados y pobres trajes,
en mi corazón se van esos
occisos corceles salvajes.
Se asomaba cual luna llena,
siempre bella como el ocaso,
la beldad de poros de arena
las gotas de lluvia en un vaso.
Amor, cornucopia de plata
regálame el oro fundido,
y dime qué es, lo que mata
en su amor que me dejó herido.
Yo era poeta como Orfeo,
Eurídice que me olvidó,
siempre ir por ella en el paseo
a su cielo que no existió.
Éxtasis a mi inspiración
ídolo de toda locura,
ansías de primera ilusión
cual índole que nos murmura.
Juglar expresión triste y mística,
la mujer de hechizos y embrujos,
de rocíos y calalística
es quien a su nave me abdujo.
Amor, cornucopia de plata
regálame el oro fundido,
responde qué es, lo que mata
en su amor que me dejó herido.
Recuerdo aquel niño inmaduro
sin raíz, sin hojas, ni tallo...
confuso, llorón e inseguro
por los celos y por el rayo.
Encendió la chispa al poema,
retrató dolencia al amor,
ella inundó en lloros que rema:
rosal marchito sin color.
Tenía alma de cataratas,
yo, inocente de confusión,
fue amena como las ingratas
heridas de loca pasión.
Amor, cornucopia de plata
regálame el oro fundido,
ya dime qué es, lo que mata
en su amor que me dejó herido.
Porque se amaba todo en ella,
excepto el doliente desdén,
pretendientes a la doncella
belleza a belleza en su gen.
Captaba la mirada tras
bello y soñador colibrí,
el día de valses, su faz,
y aquel tesoro vive en mí.
Cáliz, amor y el cloroformo,
vida de sueños que destella;
herido nunca me conformo
a soñar sin amor de ella.
Amor, cornucopia de plata
regálame el oro fundido,
grítame, que es, lo que me mata
en su amor que me dejó herido.
¡llévame a tu cielo, tú, ingrata !
regálame el oro fundido,
grítame qué es, lo que mata
en su amor que me dejó herido.
Sus labios de intensa pasión
el capricho de la quimera,
lloriquea cada estación
petrificado va a su espera.
Onerosos, plácidos besos
de olvidados y pobres trajes,
en mi corazón se van esos
occisos corceles salvajes.
Se asomaba cual luna llena,
siempre bella como el ocaso,
la beldad de poros de arena
las gotas de lluvia en un vaso.
Amor, cornucopia de plata
regálame el oro fundido,
y dime qué es, lo que mata
en su amor que me dejó herido.
Yo era poeta como Orfeo,
Eurídice que me olvidó,
siempre ir por ella en el paseo
a su cielo que no existió.
Éxtasis a mi inspiración
ídolo de toda locura,
ansías de primera ilusión
cual índole que nos murmura.
Juglar expresión triste y mística,
la mujer de hechizos y embrujos,
de rocíos y calalística
es quien a su nave me abdujo.
Amor, cornucopia de plata
regálame el oro fundido,
responde qué es, lo que mata
en su amor que me dejó herido.
Recuerdo aquel niño inmaduro
sin raíz, sin hojas, ni tallo...
confuso, llorón e inseguro
por los celos y por el rayo.
Encendió la chispa al poema,
retrató dolencia al amor,
ella inundó en lloros que rema:
rosal marchito sin color.
Tenía alma de cataratas,
yo, inocente de confusión,
fue amena como las ingratas
heridas de loca pasión.
Amor, cornucopia de plata
regálame el oro fundido,
ya dime qué es, lo que mata
en su amor que me dejó herido.
Porque se amaba todo en ella,
excepto el doliente desdén,
pretendientes a la doncella
belleza a belleza en su gen.
Captaba la mirada tras
bello y soñador colibrí,
el día de valses, su faz,
y aquel tesoro vive en mí.
Cáliz, amor y el cloroformo,
vida de sueños que destella;
herido nunca me conformo
a soñar sin amor de ella.
Amor, cornucopia de plata
regálame el oro fundido,
grítame, que es, lo que me mata
en su amor que me dejó herido.
¡llévame a tu cielo, tú, ingrata !
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Todos los poemas forman parte del libro Nikita próxima a escribir en 3 años
Queda prohibida la copia de esta poesía, solo será puesta en exhibición para su lectura.
Anthony Acosta Pérez (Antorcha)
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