La flor marchita ha comprendido
que en la noche más oscura
el polvo del desamparo ha mordido.
Ya no llueve agua fresca del rocío
en las tinieblas del olvido.
Porque tan grande es el dolor vivido
que no precipita la esperanza
en el baúl de los sentidos.
Temor escénico filtrando
implacable por los poros
acurrucado y escondido.
Llámense tinieblas, llámese infortunio,
Ya no hay arte ni talento,
ya no hay poesía ni destino,
ni hay verso matinal o vespertino.
Solo polvo amargo que destila
por las paredes del hastío.
Entonces digo:
Mal augurio cuando la tristeza
es tan amarga
que ya no cabe en un suspiro.
Entonces pienso:
¿Cómo será ese dolor tan inhumano
que no se calma con un beso?
que en la noche más oscura
el polvo del desamparo ha mordido.
Ya no llueve agua fresca del rocío
en las tinieblas del olvido.
Porque tan grande es el dolor vivido
que no precipita la esperanza
en el baúl de los sentidos.
Temor escénico filtrando
implacable por los poros
acurrucado y escondido.
Llámense tinieblas, llámese infortunio,
Ya no hay arte ni talento,
ya no hay poesía ni destino,
ni hay verso matinal o vespertino.
Solo polvo amargo que destila
por las paredes del hastío.
Entonces digo:
Mal augurio cuando la tristeza
es tan amarga
que ya no cabe en un suspiro.
Entonces pienso:
¿Cómo será ese dolor tan inhumano
que no se calma con un beso?
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