Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Ya no hacen falta ejércitos
para dar golpes de estado
en un país donde la memoria,
en cal viva abrasada,
aún clama en las cunetas
y la historia de la infamia
-o de la infancia-, ahíta de sangre,
se vende a precio de saldo
en Zara o en el Corte Inglés.
Basta solo con el siseo venenoso
o la palabra asesinada de los dueños
de cortijos, que ofrendan en bandeja
de oro la cabeza de Prometeo
a los devoradores de horizontes.
para dar golpes de estado
en un país donde la memoria,
en cal viva abrasada,
aún clama en las cunetas
y la historia de la infamia
-o de la infancia-, ahíta de sangre,
se vende a precio de saldo
en Zara o en el Corte Inglés.
Basta solo con el siseo venenoso
o la palabra asesinada de los dueños
de cortijos, que ofrendan en bandeja
de oro la cabeza de Prometeo
a los devoradores de horizontes.
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