El hombre del porsaco
Poeta recién llegado
Cuarenta años de casado
y se ha muerto mi señora,
se ha marchado sonriendo
sentada en su mecedora.
Qué bonita se la ve
con su moño americano,
con su delantal de flores
y su rosario en la mano.
Aunque si digo que ha muerto
me quitarán su pensión,
¿con qué mantengo a la Loli?
pues anda que no es putón.
Y dice que está preñada
aunque yo sé que no es mío,
ya verás cuando le diga
que se venga aquí conmigo.
Al llegar no sabe nada,
le explico que no es tan grave,
sólo ha de acostumbrarse
a vivir con el cadáver.
Se me pone como loca,
me llama degenerado,
se entera de lo que cobra,
su ropa ya ha colocado.
Pensé que harían buenas migas
pero hay guerra declarada,
la Loli venga gritarle,
la otra como si nada.
Con el tiempo aún va a peor,
le pega y le da un abrazo,
¡qué bajadas y subidas!,
debe ser el embarazo.
La salud mental de Loli
se apaga como una vela,
ya sólo le habla a mi esposa,
¡si ven juntas la novela!.
En otoño nació el niño,
negro como las ciruelas,
a mí me llama cornudo,
al muerto le dice abuela.
y se ha muerto mi señora,
se ha marchado sonriendo
sentada en su mecedora.
Qué bonita se la ve
con su moño americano,
con su delantal de flores
y su rosario en la mano.
Aunque si digo que ha muerto
me quitarán su pensión,
¿con qué mantengo a la Loli?
pues anda que no es putón.
Y dice que está preñada
aunque yo sé que no es mío,
ya verás cuando le diga
que se venga aquí conmigo.
Al llegar no sabe nada,
le explico que no es tan grave,
sólo ha de acostumbrarse
a vivir con el cadáver.
Se me pone como loca,
me llama degenerado,
se entera de lo que cobra,
su ropa ya ha colocado.
Pensé que harían buenas migas
pero hay guerra declarada,
la Loli venga gritarle,
la otra como si nada.
Con el tiempo aún va a peor,
le pega y le da un abrazo,
¡qué bajadas y subidas!,
debe ser el embarazo.
La salud mental de Loli
se apaga como una vela,
ya sólo le habla a mi esposa,
¡si ven juntas la novela!.
En otoño nació el niño,
negro como las ciruelas,
a mí me llama cornudo,
al muerto le dice abuela.