César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entonces podía volar más allá de mis alas,
y las de los/as demás -que eran también las mías-
me llevaban más lejos de mí.
Y mis alas eran fuerza sumada
al ala de la Historia.
Entonces podía caminar más allá de mi pie.
Y el de los/as demás me prestaba kilómetros imposibles
para llegar más lejos.
Y mi pie eran los pies de otros/as
unidos en el pie firme que marcaba,
indeleble,
una huella sobre el devenir.
Entonces podía pensar más allá de mi sentipensamiento
y el sentir-pensar de los demás dejó de serme arcano.
Aprendimos a hablarnos mirándonos la mente…
Aprendimos el respeto.
Entonces era más que solo uno, sin dejar de ser uno.
Sin soledad, acompañando a otros/as,
acompañado por otros/as...
que ya eran más que uno/a, sin dejar de ser uno/a.
Entonces era, finalmente, un ser humano.
y las de los/as demás -que eran también las mías-
me llevaban más lejos de mí.
Y mis alas eran fuerza sumada
al ala de la Historia.
Entonces podía caminar más allá de mi pie.
Y el de los/as demás me prestaba kilómetros imposibles
para llegar más lejos.
Y mi pie eran los pies de otros/as
unidos en el pie firme que marcaba,
indeleble,
una huella sobre el devenir.
Entonces podía pensar más allá de mi sentipensamiento
y el sentir-pensar de los demás dejó de serme arcano.
Aprendimos a hablarnos mirándonos la mente…
Aprendimos el respeto.
Entonces era más que solo uno, sin dejar de ser uno.
Sin soledad, acompañando a otros/as,
acompañado por otros/as...
que ya eran más que uno/a, sin dejar de ser uno/a.
Entonces era, finalmente, un ser humano.
Noviembre y esperanza, 2016.
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