Yo vi desvanecerse a mi partido
entre las negras fauces de la noche
guiados por un mísero fantoche
a quien los años han envilecido.
A un votante temeroso, envejecido,
que le tolera al truhán el vil derroche.
Se escenifica el juego del reproche
como un engaño cruel y consentido.
No imaginé jamás tal desencanto
de una rosa marchita y deshojada,
ni de la magnitud de este quebranto.
Aún siento en el costal la puñalada,
más no me detendré para este llanto,
nosotros somos pueblo, ellos manada.
entre las negras fauces de la noche
guiados por un mísero fantoche
a quien los años han envilecido.
A un votante temeroso, envejecido,
que le tolera al truhán el vil derroche.
Se escenifica el juego del reproche
como un engaño cruel y consentido.
No imaginé jamás tal desencanto
de una rosa marchita y deshojada,
ni de la magnitud de este quebranto.
Aún siento en el costal la puñalada,
más no me detendré para este llanto,
nosotros somos pueblo, ellos manada.
Última edición: