BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se van abriendo grietas
en el esplendor exhalado
de algunos túmulo blanco,
donde inicialmente, mostrabas
tu ímpetu ígneo y adolescente.
Oh, vas abriendo locuras
en tu sima de afrodisíaco,
donde marineros sofisticados
establecen su heraldo crepitante.
Los crepúsculos dorados, mientras
el sol planifica el testamento de
un dios taciturno que mueve
sus dedos largos, me absuelven
plegarias y novicias asexuadas.
Tu cuerpo era la extensión por naturaleza:
mira, mira, cómo exhibe sus fragancias
negligentes y parciales.
©
en el esplendor exhalado
de algunos túmulo blanco,
donde inicialmente, mostrabas
tu ímpetu ígneo y adolescente.
Oh, vas abriendo locuras
en tu sima de afrodisíaco,
donde marineros sofisticados
establecen su heraldo crepitante.
Los crepúsculos dorados, mientras
el sol planifica el testamento de
un dios taciturno que mueve
sus dedos largos, me absuelven
plegarias y novicias asexuadas.
Tu cuerpo era la extensión por naturaleza:
mira, mira, cómo exhibe sus fragancias
negligentes y parciales.
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