Antomar Alas
Poeta recién llegado
Arrullo, cuna; senos que nos muestran la vida;
constancia y consejo
de los cuales nos ceñimos y elongamos por algún camino.
Porque hay varias cosas que nos vuelven fuertes:
el grito a la ceguera de las noches,
el desamparo de los supuestos estámbricos pilares
y la crianza que nos empeñan nuestras soledosas madres.
Ellas, soledosas madres…
Arrullo y cuna, sustento y esperanza de los humanos resilientes.
mientras los vemos desaparecer a ellos en lejanas latitudes;
ellas están resguardándonos de la ceguera de la noche
y de cualquier dolencia que haga mella
en nuestro frágil espíritu de cría.
constancia y consejo
de los cuales nos ceñimos y elongamos por algún camino.
Porque hay varias cosas que nos vuelven fuertes:
el grito a la ceguera de las noches,
el desamparo de los supuestos estámbricos pilares
y la crianza que nos empeñan nuestras soledosas madres.
Ellas, soledosas madres…
Arrullo y cuna, sustento y esperanza de los humanos resilientes.
mientras los vemos desaparecer a ellos en lejanas latitudes;
ellas están resguardándonos de la ceguera de la noche
y de cualquier dolencia que haga mella
en nuestro frágil espíritu de cría.
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