Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
¡Oh! pupila nublada,
que refleja los abismos oscuros de mi cuerpo;
lengua silenciosa, conturbando el misterio;
¡cerebro! ¡pulso! ¡verbo!
átomo, sorpresa del instante amargo,
reseca semilla del sueño mutilado,
tiempo nefasto para sobremorir,
fatigado corazón,
retornando al principio de lo eterno.
En vértigo de soledad,
mi boca inverna el suplicio de la impotencia;
manantiales de escorpiones y arañas me acuchillan;
muerdo el caos de mi lágrima congelada;
volveré a ser mito, polvo, lengua astral del infinito.
¡Ay! vida...¡Me muero!
en el temblor súbito de mi silencio;
torso y fémures, rendidos se doblegan;
monstruosidad del instante,
salvaje áspid de sombras,
bruma en que me pierdo,
convulsa grasa entre mi sangre,
prefacio coagulado en mi garganta,
ya casi salgo de mis hombros,
al compás del grito de mi alma...
¡Que me ahoga!
¡Oh! pupila nublada,
que refleja los abismos oscuros de mi cuerpo;
lengua silenciosa, conturbando el misterio;
¡cerebro! ¡pulso! ¡verbo!
átomo, sorpresa del instante amargo,
reseca semilla del sueño mutilado,
tiempo nefasto para sobremorir,
fatigado corazón,
retornando al principio de lo eterno.
En vértigo de soledad,
mi boca inverna el suplicio de la impotencia;
manantiales de escorpiones y arañas me acuchillan;
muerdo el caos de mi lágrima congelada;
volveré a ser mito, polvo, lengua astral del infinito.
¡Ay! vida...¡Me muero!
en el temblor súbito de mi silencio;
torso y fémures, rendidos se doblegan;
monstruosidad del instante,
salvaje áspid de sombras,
bruma en que me pierdo,
convulsa grasa entre mi sangre,
prefacio coagulado en mi garganta,
ya casi salgo de mis hombros,
al compás del grito de mi alma...
¡Que me ahoga!