sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El vino del sol naciente, estrella de su bodega de alma de su condena, me hacen besar tu aliento, me llevan a tu boca donde desgarro tu luna de tu garganta y destapo tus dientes hasta camuflarlos en los míos y me incas esos sueños en mis labios y ambos bebemos de un vino de sangre de enamorados en un ballet de bailes que nos hace ser eternos para volar hacia los cielos y arder en ese sol que nos hace hacernos el amor en el aliento de la luna y dormir en las nubes de las estrellas, siempre besándonos, siempre amándonos.