Engel
SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA
Hay un lugar donde la melancolía no deja regueros,
ni salpica, sólo alivia.
Un lugar que viene de tus labios entreabiertos,
medio escondidos,
medio pájaros atrapados en las páginas de un libro.
Uno podría imaginar el rincón más dulce de un sueño,
tocar tu cabello y hacerse a la idea.
Tu pelo, mareado de trigo,
desprende un cierto aire sobrecogido.
Tus ojos, despojados de sombras,
escriben como el carbón de la verdad.
Emerge de ellos algo insólito,
una lucidez con rastro de palabras
que te otorga un aura encantadora.
Todo el instante resumido en el aire de unas páginas,
en mansa lentitud, como un caer de hojas,
entonces…
me pregunto si alguna vez el aire tuvo tanta influencia.
ni salpica, sólo alivia.
Un lugar que viene de tus labios entreabiertos,
medio escondidos,
medio pájaros atrapados en las páginas de un libro.
Uno podría imaginar el rincón más dulce de un sueño,
tocar tu cabello y hacerse a la idea.
Tu pelo, mareado de trigo,
desprende un cierto aire sobrecogido.
Tus ojos, despojados de sombras,
escriben como el carbón de la verdad.
Emerge de ellos algo insólito,
una lucidez con rastro de palabras
que te otorga un aura encantadora.
Todo el instante resumido en el aire de unas páginas,
en mansa lentitud, como un caer de hojas,
entonces…
me pregunto si alguna vez el aire tuvo tanta influencia.
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