En seguida veo cómics frescos
con villanos de rostros malhumorados
y protagonistas (siempre protagonistas)
exhibiendo a descaro la aureola.
Todos muy obvios, marcando su papel
hasta atravesarlo y rayar la mesa.
Suplico por encontrar la discreción,
el interludio donde participe
la audiencia y los del escenario.
Sin embargo se empeñan
en demostrar y recolectar la evidencia.
Este es el verdadero morbo,
la llave que se encaja en la cerradura
y la aprisiona, sin posibilidad de moverse,
la corrompe en una conclusión
estática.
Oye, ¿dónde metieron el complicado cerebro
de un príncipe o de una damisela?
El asesino siempre sabiendo qué hacer,
deteniendo el tiempo, y si denota ser noble
entonces merece el perdón a pesar de un absurdo todo
y final feliz para todos.
La alma bondadosa que en el transcurso de muy poco
el destino le entreteje... cosas del destino
(epifanías sin argumento),
y sin saber siquiera del éxtasis que la excita
se sienta en el sofá mencionando lo bien
que va el quién sabe qué.
Donde los actos
no tienen consecuencias.
Donde tienes que ser
a base de piquetes
en las nalgas.
con villanos de rostros malhumorados
y protagonistas (siempre protagonistas)
exhibiendo a descaro la aureola.
Todos muy obvios, marcando su papel
hasta atravesarlo y rayar la mesa.
Suplico por encontrar la discreción,
el interludio donde participe
la audiencia y los del escenario.
Sin embargo se empeñan
en demostrar y recolectar la evidencia.
Este es el verdadero morbo,
la llave que se encaja en la cerradura
y la aprisiona, sin posibilidad de moverse,
la corrompe en una conclusión
estática.
Oye, ¿dónde metieron el complicado cerebro
de un príncipe o de una damisela?
El asesino siempre sabiendo qué hacer,
deteniendo el tiempo, y si denota ser noble
entonces merece el perdón a pesar de un absurdo todo
y final feliz para todos.
La alma bondadosa que en el transcurso de muy poco
el destino le entreteje... cosas del destino
(epifanías sin argumento),
y sin saber siquiera del éxtasis que la excita
se sienta en el sofá mencionando lo bien
que va el quién sabe qué.
Donde los actos
no tienen consecuencias.
Donde tienes que ser
a base de piquetes
en las nalgas.
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