Cuando te cases, mi nieta, yo quiero ser el modisto,
que corte tu traje blanco, con perfección y estilo.
Pondré dos palomas blancas, sobre tus hombros erguidos,
que simbolicen por siempre, tu orgullo franco y el mío.
Buscaré entre nubes blancas, que nunca hayan sentido,
ser parte de alguna lluvia, que sus aguas hayan herido,
Y en jardines terrenales, cuando estén bien florecidos;
voy a cortar azucenas para coser tu vestido.
Aún tú eres muy niña y vives sueños de niños,
y te falta caminar mucho tiempo entre los libros;
para que aprendas de vida y por lo que todo ha existido,
y el día que tú te cases, yo quiero ofrecer el brindis, en finas copas con vino.
Cuando te cases, mi nieta, quiero fotografiar, para guardar los recuerdos,
que sé que habrás de vivir, muy llena de sentimientos.
Tomándote de la mano llevarte frente al altar,
y mirando fijo al novio, decirle que me ha dejado, sin lo que más yo he querido.
Mil cosas quisiera hacer y tomar acción en todo,
pero no lo puedo hacer, ni aunque en ti yo fuera sólo.
Yo no te puedo casar, por qué Cura nunca he sido,
Tan sólo Dios lo sabrá, que es quien tiene el poder de bendecir tu destino.
que corte tu traje blanco, con perfección y estilo.
Pondré dos palomas blancas, sobre tus hombros erguidos,
que simbolicen por siempre, tu orgullo franco y el mío.
Buscaré entre nubes blancas, que nunca hayan sentido,
ser parte de alguna lluvia, que sus aguas hayan herido,
Y en jardines terrenales, cuando estén bien florecidos;
voy a cortar azucenas para coser tu vestido.
Aún tú eres muy niña y vives sueños de niños,
y te falta caminar mucho tiempo entre los libros;
para que aprendas de vida y por lo que todo ha existido,
y el día que tú te cases, yo quiero ofrecer el brindis, en finas copas con vino.
Cuando te cases, mi nieta, quiero fotografiar, para guardar los recuerdos,
que sé que habrás de vivir, muy llena de sentimientos.
Tomándote de la mano llevarte frente al altar,
y mirando fijo al novio, decirle que me ha dejado, sin lo que más yo he querido.
Mil cosas quisiera hacer y tomar acción en todo,
pero no lo puedo hacer, ni aunque en ti yo fuera sólo.
Yo no te puedo casar, por qué Cura nunca he sido,
Tan sólo Dios lo sabrá, que es quien tiene el poder de bendecir tu destino.