debiloto
Poeta adicto al portal
Era la más bella del pueblo,
a la altura de una virgen,
más su cabellera rubia de cintura,
y sus ojos perlas de mar en un desierto,
marcadas huellas en su acera,
de diversas tallas y formas,
ningún árbol se salvaba del tallado,
a un corazón y flecha en dos partía,
promesas en papeles perfumados,
en cada grieta de una pared inocente.
Era la más bella del pueblo, y lo sabía,
cuando por las tardes mostraba,
sus encantos bajo un alero interno,
mil ojos se peleaban en su entorno,
para soñar con ella por las noches,
nadie sabía su nombre,
la bautizaron sol, luna o estrella,
desde su cuerpo voluptuoso,
disparaba la imaginación,
desde el humilde al poderoso,
cualquiera se batirá en duelo,
por su simple sonrisa,
mas ni pienso si fijara sus esmeraldas,
en otra mirada el pueblo,
se convertiría en campo de batalla.
Era Sol Luna o Estrella,
se bautizó a si mismo por no hablar,
era la más bella del pueblo,
era una virgen al mirar,
y el hombre tunante,
no descifro ni su amor ni su nombre,
solo vivió por su belleza,
y murió por sus angustias.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
a la altura de una virgen,
más su cabellera rubia de cintura,
y sus ojos perlas de mar en un desierto,
marcadas huellas en su acera,
de diversas tallas y formas,
ningún árbol se salvaba del tallado,
a un corazón y flecha en dos partía,
promesas en papeles perfumados,
en cada grieta de una pared inocente.
Era la más bella del pueblo, y lo sabía,
cuando por las tardes mostraba,
sus encantos bajo un alero interno,
mil ojos se peleaban en su entorno,
para soñar con ella por las noches,
nadie sabía su nombre,
la bautizaron sol, luna o estrella,
desde su cuerpo voluptuoso,
disparaba la imaginación,
desde el humilde al poderoso,
cualquiera se batirá en duelo,
por su simple sonrisa,
mas ni pienso si fijara sus esmeraldas,
en otra mirada el pueblo,
se convertiría en campo de batalla.
Era Sol Luna o Estrella,
se bautizó a si mismo por no hablar,
era la más bella del pueblo,
era una virgen al mirar,
y el hombre tunante,
no descifro ni su amor ni su nombre,
solo vivió por su belleza,
y murió por sus angustias.
JUAN CARLOS VILLANUEVA