Alejandro Ricoy
Poeta recién llegado
La verdad, es que se me encoge el estómago cada vez que voy a hablarle, cada vez que la miro o que miro su nombre, no se me da bien expresarme con alguien y siempre acabo callándome. Los momentos de desasosiego preceden y yo huyo, en vez de dar la cara. Me escondo en mi mismo, me pongo alerta y activo mi escudo. Me escondo en mis libros, en lo que leo y en lo que escribo. La desconfianza llama a mi puerta y yo le abro descuidado, me hace daño y luego ya a nadie le abro. El mundo es un lugar difícil, lleno de humanos deshumanizados.