Daniel Pazos
Poeta adicto al portal
No son tus ojos,
ni su parpaderar,
ni sus detellos,
ni la blancura de tu alma
que se asoma por ellos.
No es la ternura derramada
en cada palmo de tiempo
con que tu mirada profunda
me habla desde el silencio.
No son tus labios
que me entregan tus besos,
ni lo es tu corazón
que se esconde tras ellos.
No son mis sueños
que soñaron tu pelo,
ni tu cintura o tu cadera,
o tu piel de terciopelo.
No son tus manos
las que detienen el tiempo,
ni tu risa ni tus palabras
las que me devolvieron mi aliento.
No es sólo un instante,
ni la eternidad, ni un momento,
sino que eres enteramente tu
quien me habita por dentro.
Autor: Daniel Pazos
ni su parpaderar,
ni sus detellos,
ni la blancura de tu alma
que se asoma por ellos.
No es la ternura derramada
en cada palmo de tiempo
con que tu mirada profunda
me habla desde el silencio.
No son tus labios
que me entregan tus besos,
ni lo es tu corazón
que se esconde tras ellos.
No son mis sueños
que soñaron tu pelo,
ni tu cintura o tu cadera,
o tu piel de terciopelo.
No son tus manos
las que detienen el tiempo,
ni tu risa ni tus palabras
las que me devolvieron mi aliento.
No es sólo un instante,
ni la eternidad, ni un momento,
sino que eres enteramente tu
quien me habita por dentro.
Autor: Daniel Pazos