Amar al lector.

Nommo

Poeta veterano en el portal
Todo lo he creado. Por ello, soy un niño consentido.
Pero eso es mentira. Me van a dar con un palo en la frente.
Y no me quiere nadie. Me tiran de las orejas y me dan patadas en el trasero.
Soy el dios de las mujeres. Se quedan estupefactos al oírme decir Misa.


Amo mi locura.


Te gusto, mas te apartas de mi camino. Mis sermones son célebres, en toda la comarca.
No hay consuelo para mis sueños de grandeza. Me retiro a mis aposentos, con el rabo entre las piernas.
Toco el piano como un león, con sus zarpas, y estoy a bordo de un vehículo. Orejas gachas...
Mi piano es una máquina del Tiempo. Viajo al Pasado; siglos atrás. Sinfonía...


Mis padres detestan mi inadaptación a la sociedad en la que vivo.


Nos acostaríamos juntos, en otra vida. Otro planeta. Tocaría el violín, y luego, tus pechos.
Otras circunstancias. Otros cuerpos.
Nuevo aliento. Que se difuminará. Vaho en la estación de ferrocarril. Vaho de las ocho de la mañana.
Seríamos breves. Como siempre hemos sido. Cangrejos rojos.


Cangrejos rojos... Te amo, porque has leído.
 
Un poema con mucha lírica especial, un agradecimiento hacia una autobiografía, pero solo somos seres humanos imperfectos que tan solo queremos mejorar. ¡Espléndido poema! Un placer disfrutar de su magnífica poesía, Nommo, reciba la más cordial felicitación y saludo.
 
Todo lo he creado. Por ello, soy un niño consentido.
Pero eso es mentira. Me van a dar con un palo en la frente.
Y no me quiere nadie. Me tiran de las orejas y me dan patadas en el trasero.
Soy el dios de las mujeres. Se quedan estupefactos al oírme decir Misa.


Amo mi locura.


Te gusto, mas te apartas de mi camino. Mis sermones son célebres, en toda la comarca.
No hay consuelo para mis sueños de grandeza. Me retiro a mis aposentos, con el rabo entre las piernas.
Toco el piano como un león, con sus zarpas, y estoy a bordo de un vehículo. Orejas gachas...
Mi piano es una máquina del Tiempo. Viajo al Pasado; siglos atrás. Sinfonía...


Mis padres detestan mi inadaptación a la sociedad en la que vivo.


Nos acostaríamos juntos, en otra vida. Otro planeta. Tocaría el violín, y luego, tus pechos.
Otras circunstancias. Otros cuerpos.
Nuevo aliento. Que se difuminará. Vaho en la estación de ferrocarril. Vaho de las ocho de la mañana.
Seríamos breves. Como siempre hemos sido. Cangrejos rojos.


Cangrejos rojos... Te amo, porque has leído.
Surrealismo dentro de un caos organizado, así lo veo yo y que conste que me gusta, yo cuando no me gusta un poema no lo comento, prefiero no herir la sensibilidad del otro. Un abrazo amigo Nommo. Paco.
 

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