Csavinien2016
Poeta recién llegado
No creo en el suspiro del viento,
sólo en la angustia de las hojas
sujetando la vida en su tormento.
No sé, si la lluvia ama lo que moja,
al lirio blanco que suave perfuma,
como al árbol que cruel despoja.
No razono en altares de espuma,
embebidos en mares de palabras huecas,
donde el alma se opaca con la bruma.
No siento el color de las alas resecas,
asidas en el alma desnuda de Alfonsina,
de esa mariposa ahogada en la biblioteca.
No ansío la libertad tirana de la golondrina,
volviendo oscuras sus nidos a colgar,
en el mismo balcón de amor y espinas.
No hay en mis manos nada que soltar,
a veces el vacío no para de dejar cicatrices,
y los ojos en el viento no paran de sangrar.
No busco que tu piel me tranquilice,
ni en este en este blanco cielo embustero,
ni en el cuento donde fuimos felices.
No creo en el silencio como consejero,
sólo en el crujido de las muertas hojas.
Y la hoguera donde el amor se arroja
a morir, solo y eterno como el lucero.
sólo en la angustia de las hojas
sujetando la vida en su tormento.
No sé, si la lluvia ama lo que moja,
al lirio blanco que suave perfuma,
como al árbol que cruel despoja.
No razono en altares de espuma,
embebidos en mares de palabras huecas,
donde el alma se opaca con la bruma.
No siento el color de las alas resecas,
asidas en el alma desnuda de Alfonsina,
de esa mariposa ahogada en la biblioteca.
No ansío la libertad tirana de la golondrina,
volviendo oscuras sus nidos a colgar,
en el mismo balcón de amor y espinas.
No hay en mis manos nada que soltar,
a veces el vacío no para de dejar cicatrices,
y los ojos en el viento no paran de sangrar.
No busco que tu piel me tranquilice,
ni en este en este blanco cielo embustero,
ni en el cuento donde fuimos felices.
No creo en el silencio como consejero,
sólo en el crujido de las muertas hojas.
Y la hoguera donde el amor se arroja
a morir, solo y eterno como el lucero.
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