E
Edith Elvira Colqui Rojas
Invitado
Aquélla tarde de verano,
bajo la sombra de un árbol,
nos encontramos ansiosos,
nos abrazamos desesperados
y entre dulces palabras de amor,
nos besamos suavemente,
Luego, al calor del momento,
fueron meciéndose los árboles del amor,
en nuestros cuerpos,
y nos besamos aún más profundo.
¡Tembló nuestro mundo!
Ay, amado, esa tarde, nos hemos besado tanto, pero tanto,
que le salieron alas al tiempo,
y el alma huyó de nuestros cuerpos.
La pasión hacía su efecto,
el amor estaba en ebullición,
nuestros labios se hacían tibio manjar
y los besos repartiéndose cual vinos deliciosos,
nos secuestraban en un éxtasis prohibido.
¡Esa tarde nos hemos besado tanto, pero tanto!
Que quedamos sellados en amor.
Nuestras vidas, se ataron en lazos,
nos dimos completos, en esos besos.
Y ya lánguidos,
entregamos el yo:
Ya no nos pertenecíamos,
¡Tú eras yo y yo de ti!
Nuestro amor, en besos,
quedó eternamente grabado,
bajo la sombra de esos árboles,
y de ese sol radiante,
que nos miraba tiernamente, aquélla noche de verano.
¡Vida mía, en besos, en besos,
un día nos entregamos toda el alma!
*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú- derechos reservados
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