Es más que sonrisa
y no llega a risa
la sonrisa de la mujer hermosa.
La reconozco fácilmente,
¡cómo me cautiva siempre!
por eso precisamente,
que al ritmo de tus pestañas
cimbreo al verte.
Tanto me intriga esa risa
de la mujer hermosa
que le pregunto medio en verso,
medio en prosa;
como a la suave brisa:
-¿Porqué esa risa?
Ella responde:
-Para que nunca olvides
que soy hermosa.
y no llega a risa
la sonrisa de la mujer hermosa.
La reconozco fácilmente,
¡cómo me cautiva siempre!
por eso precisamente,
que al ritmo de tus pestañas
cimbreo al verte.
Tanto me intriga esa risa
de la mujer hermosa
que le pregunto medio en verso,
medio en prosa;
como a la suave brisa:
-¿Porqué esa risa?
Ella responde:
-Para que nunca olvides
que soy hermosa.
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