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Yo no sé lo que buscaba
en el bosque aquel domingo.
Me trajo la voz del eco
las risas de algunos niños
y así se rompió un silencio
que parecía infinito.
Quise tumbarme en suelo
para escuchar el sonido
de una tierra que gritaba;
-¡Todos estos son mis hijos!-
Descubrí en el cielo azul,
tras las ramas escondido,
a un sol que hurtaba las sombras
que encontraba en su camino
y fue así que me dormí
bajo la sombra de un pino.
Cuando desperté me hallaba
envuelta en el blanco lino
y del monte quejumbroso
pude escuchar los gemidos,
mientras susurraba el viento:
-¡Pobre niña, te has perdido!-
y el sol no me calentaba,
ni tampoco sentía frío;
yo jugaba entre las ramas
en las copas de los pinos;
era el aire, era la fuente,
era del pájaro el trino,
y sobre la blanca nieve
yo vi mi cuerpo tendido,
a su lado aquella amiga
que había venido conmigo,
vestida de negro luto,
y con el rostro cetrino.
Para entregarme a la muerte
me vine al bosque el domingo.
¡Ah!, qué bien,inesperado,
este placer vespertino...
¡Ya no sufro por amores,
dejé de soñar contigo!
Ayer me arranqué del alma,
los árboles son testigos,
las flores de mis pasiones
y en este bosque encendido,
al fin disfruta mi alma
de eternos juegos de niños.
Homenaje a Lorca y su influencia innegable y casi perpetua en mí humilde poesía; aquí hago referencia a su cuento de Caperucita, de los que nos hablan en " la infancia perdida de Lorca" en especial de estos versos.
"arráncame del alma,/ la flor de mis pasiones "
que yo he acomodado de esta manera
ayer me arranqué del alma,
las flores de mis pasiones,
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