Abrahám Emilio
Emilio.
Te noto cansada madrecita
tus retinas amarillas, redactan tu cansancio
y tus arrugas son efecto de tu amor
madre; madrecita bendita.
Madre no permitas que llore
jamás implores que te perdone
en tu matriz me formé, diminuto grano
y ya bebé me sentí seguro en tus brazos
me diste tus besos benditos y humanos
me enseñaste el sinónimo de amor
Tímido y asustado me senté en tu regazo
y a mi vida anulaste el dolor.
Madre tu belleza externa se acaba por mi culpa
por tu sacrificio dime: ¿Cuánto es la multa?
tu cabellera se tornará como lanas de oveja
y tu cristalino mirar brillara con ojeras
madre, siento que la vida nos aleja….
en mi corazón que es tuyo eres lo más casto
y yo sé que verme infeliz te desespera
pero la vida es cruel, casi un holocausto.
Madrecita, ya no luces tan joven
el tiempo te educó e instruyó
en la difícil misión de ser madre,
madre… soy feliz… ¡soy hijo tuyo!.
Dios te encargó que siempre me adores
y que por mí pierdas hasta tu orgullo.
Madrecita tú eres mi penitencia y sacrificio
cada línea de expresión es un te quiero
cada mortandad de tu alma es una felicidad
un amor donde no existe dinero
un amor real y nunca ficticio
y me das la paz: sonriente y con vitalidad.
Te noto cansada madrecita
déjame que me preocupe por ti
otórgame el amarte mujer de alma bendita
porque por tu amor estoy aquí...
madre, madre… ¡madrecita!
tus retinas amarillas, redactan tu cansancio
y tus arrugas son efecto de tu amor
madre; madrecita bendita.
Madre no permitas que llore
jamás implores que te perdone
en tu matriz me formé, diminuto grano
y ya bebé me sentí seguro en tus brazos
me diste tus besos benditos y humanos
me enseñaste el sinónimo de amor
Tímido y asustado me senté en tu regazo
y a mi vida anulaste el dolor.
Madre tu belleza externa se acaba por mi culpa
por tu sacrificio dime: ¿Cuánto es la multa?
tu cabellera se tornará como lanas de oveja
y tu cristalino mirar brillara con ojeras
madre, siento que la vida nos aleja….
en mi corazón que es tuyo eres lo más casto
y yo sé que verme infeliz te desespera
pero la vida es cruel, casi un holocausto.
Madrecita, ya no luces tan joven
el tiempo te educó e instruyó
en la difícil misión de ser madre,
madre… soy feliz… ¡soy hijo tuyo!.
Dios te encargó que siempre me adores
y que por mí pierdas hasta tu orgullo.
Madrecita tú eres mi penitencia y sacrificio
cada línea de expresión es un te quiero
cada mortandad de tu alma es una felicidad
un amor donde no existe dinero
un amor real y nunca ficticio
y me das la paz: sonriente y con vitalidad.
Te noto cansada madrecita
déjame que me preocupe por ti
otórgame el amarte mujer de alma bendita
porque por tu amor estoy aquí...
madre, madre… ¡madrecita!
Última edición: