Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Me mimas la ausencia,
cándida caricia que de repente
Se adelgaza de pérdida.
Ya el verdor de tus palabras
maduran en el vergel
del pecho, con la llamarada
suturando adioses de alas
rozando la vergüenza.
Alada tras alada nada el ave
su senda tendida en los balcones con las piernas abiertas , como barandillas que sostienen el ir y venir de la travesía epiléptica de la noche
Capturada en una probeta llena de ilusión.
Donde las yermas matrices
Lloran el ámbar dorado
por las lágrimas que nunca serán árbol.
Reservados todos los derechos©
cándida caricia que de repente
Se adelgaza de pérdida.
Ya el verdor de tus palabras
maduran en el vergel
del pecho, con la llamarada
suturando adioses de alas
rozando la vergüenza.
Alada tras alada nada el ave
su senda tendida en los balcones con las piernas abiertas , como barandillas que sostienen el ir y venir de la travesía epiléptica de la noche
Capturada en una probeta llena de ilusión.
Donde las yermas matrices
Lloran el ámbar dorado
por las lágrimas que nunca serán árbol.
Reservados todos los derechos©
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