Nommo
Poeta veterano en el portal
Cuando no te queda nada, y pierdes los estribos,
el sendero que sigues da paso al monte bajo.
Te pierdes entre las zarzas y el matorral. Descubres la encina.
Magulladuras y heridas componen tu honra.
Y así, amante de la patria, te inhibes. No formas parte de la escuela universal.
Te ausentas, y ya, no escribes.
Irradias majestuosidad, no obstante.
Eres alumno o pupilo del silencio. Sin palabras.
Con la fauna y con la flora, a todas horas. Solías ser humano; eso creías.
Eso parece. Una nube te hace sombra. Eres ciervo...
Y no hay magia ni hechizo que te curen esa locura.
Celestial y natural, en el ecosistema. Dueño del territorio comanche.
Vigilante y raudo, como el mesmo viento. Aprendiz del manejo de la herramienta.
Sin manos; sin dedos pulgares. No sabes encender un fuego.
Es amor por las cordilleras y los ríos. Por la batalla sin armas. Con cuernos.
Saludas a las ardillas y a las mariposas.
A las truchas y a los salmones.
A las águilas, a los buitres y al lince ibérico.
Eres Totem, para alguna tribu. Incluso signo del Zodíaco, en alguna cultura salvaje.
Te adoran y te ofrecen viandas y brebajes solemnes. Mas no estás civilizado.
el sendero que sigues da paso al monte bajo.
Te pierdes entre las zarzas y el matorral. Descubres la encina.
Magulladuras y heridas componen tu honra.
Y así, amante de la patria, te inhibes. No formas parte de la escuela universal.
Te ausentas, y ya, no escribes.
Irradias majestuosidad, no obstante.
Eres alumno o pupilo del silencio. Sin palabras.
Con la fauna y con la flora, a todas horas. Solías ser humano; eso creías.
Eso parece. Una nube te hace sombra. Eres ciervo...
Y no hay magia ni hechizo que te curen esa locura.
Celestial y natural, en el ecosistema. Dueño del territorio comanche.
Vigilante y raudo, como el mesmo viento. Aprendiz del manejo de la herramienta.
Sin manos; sin dedos pulgares. No sabes encender un fuego.
Es amor por las cordilleras y los ríos. Por la batalla sin armas. Con cuernos.
Saludas a las ardillas y a las mariposas.
A las truchas y a los salmones.
A las águilas, a los buitres y al lince ibérico.
Eres Totem, para alguna tribu. Incluso signo del Zodíaco, en alguna cultura salvaje.
Te adoran y te ofrecen viandas y brebajes solemnes. Mas no estás civilizado.
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