Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bordas la orilla de mi boca
con hilos de tu gracia,
finos como el más preciado tesoro,
ya ves, que me sobran motivos
cuando digo que me enamoro.
La saliva de tus besos
corre como el Nilo en mi cuerpo desierto,
llevo cuatro costales de oro
que voy a tirar al río del olvido,
para guardar en ellos los pliegues de tu pelo.
Cada que me acuerdo de ti
se me eriza la piel y se congela el tiempo,
hace años fui un aprendiz
y hoy soy maestro en quererte,
aunque a veces no lo demuestro.
De los sueños que cargo
el más repetido es que digas “te quiero”,
mi peor pesadilla…
es que un día se me acabe este cuento.
En ocasiones soy hombre y también siento,
a veces veo sombras en el horizonte
y con la luz de tus ojos
aprieto el gatillo, disparo y se muere el tormento.
si supieras que de tanto quererte
me nacieron sentimientos….
-Mesero, traiga lo mejor que tenga
que total esta cuenta la pago con gusto,
sepa usted, que mujer como esta
ningún héroe la tuvo-.
con hilos de tu gracia,
finos como el más preciado tesoro,
ya ves, que me sobran motivos
cuando digo que me enamoro.
La saliva de tus besos
corre como el Nilo en mi cuerpo desierto,
llevo cuatro costales de oro
que voy a tirar al río del olvido,
para guardar en ellos los pliegues de tu pelo.
Cada que me acuerdo de ti
se me eriza la piel y se congela el tiempo,
hace años fui un aprendiz
y hoy soy maestro en quererte,
aunque a veces no lo demuestro.
De los sueños que cargo
el más repetido es que digas “te quiero”,
mi peor pesadilla…
es que un día se me acabe este cuento.
En ocasiones soy hombre y también siento,
a veces veo sombras en el horizonte
y con la luz de tus ojos
aprieto el gatillo, disparo y se muere el tormento.
si supieras que de tanto quererte
me nacieron sentimientos….
-Mesero, traiga lo mejor que tenga
que total esta cuenta la pago con gusto,
sepa usted, que mujer como esta
ningún héroe la tuvo-.