EL DOLOR DE LAS PIEDRAS
Sube en el viento
el dolor de las piedras
como un espejismo roto
que mira desde la clavícula
todos los cataclismos
de la muerte.
El silencio se acurruca
acostando en su cabecera
la humedad de las uñas.
La mirada intrusa
también observa
desde la oscuridad
el cansancio de la piel
y la mirada extraviada
de los hombres que viajan
sin palpitar.
EBAN
Enero,2017
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