Dicen que para valorarlo, tienes que perderlo. No siempre es así. Cuando la seguridad de su pertenencia está en equilibrio (estable o inestable), sabes que es posible su ausencia; valorando y agradeciendo su tenencia.
Dicen que perderlo le da valor. No siempre es así. Perderlo acusa añoranza; pero recuperarlo le otorga valor.
Dicen que perderlo le da valor. No siempre es así. Perderlo acusa añoranza; pero recuperarlo le otorga valor.