Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
I
Me encanta cuando recita sus poemas de gasa y mujer entre las espumas del mar. Son como flores maduras que vuelan a tapizar de vida el asfalto y la dehesa donde moran los araguaneyes.
¿Mariposas? Sí, perla suave. Las inflexiones de sus tormentos versos… Sangre agolpándose en la leve sonrisa que sueña y desea.
En mi boca, cuando la escucho,
como una caricia íntima.
Como un beso de palabras.
II
Algún día cambiará de tamaño y dimensión...
Temperatura, color, olor, brillo.
O no. ¿Quién puede saberlo?
Se saldrá de las fotos y se hará hembra; carne y latido entre mis deseos mal encubiertos.
O pasará de largo, como pasa de largo a veces por mis letras. En otra dirección.
Y será sólo una foto anciana y terriblemente joven, inmóvil. Una especie extraña de muerte.
Algún día.
Quién sabe.
III
Me dice "amor" a veces
de luna y lobos en el hombro.
Me llama "amor" de extraño modo:
solo letras pulsadas
desde la rabia contenida
que, sin embargo, ama.
Me nombra "amor... "
y se distrae.
Amor y espalda.
Amor silencio.
Me denomina "amor"
entre el espeso bosque
de sus olvidos.
IV
Medianoche y hembra
pulsando cuerdas en mi guitarra.
Medialuna con ojos claros,
labio rojo,
pelo espeso,
corazón de mujer en la ventana.
Medianoche escarpada,
ave nocturna.
Sorpresa.
Aleteo en la nuca
...endorfinas.
Noviembre y luna sobre el hombro, 2016. César Guevara
Una felicitación por el reconocimiento para tu expresivo e inusual poema. Un saludo cordial.