musador
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0. Introducción
El propósito de este escrito es tratar brevemente la realización de sinalefas y hiatos en los encuentros de vocales de distintas palabras.
Hablando de estas cosas decía Tomás Navarro Tomás en su «Manual de pronunciación española» (Madrid, 1918): Los prosodistas se han esforzado inútilmente en reducir a reglas fijas tales vacilaciones; dada la libertad de que la lengua dispone en este punto, lo único posible es tratar de señalar en cada caso la forma que hoy tiene un uso más corriente en la pronunciación correcta. Ofrece un valor principal a este propósito el testimonio de los buenos poetas modernos. El oído de un buen poeta es siempre un excelente guía en lo que se refiere, dentro de su idioma, al acento y al cómputo silábico de las palabras.
Esta criteriosa observación del erudito es la base de la metodología que propongo para tratar de discernir algunas reglas básicas: ir a los versos de los grandes poetas. Eludiré por tanto toda discusión teórica acerca de las causas de estos fenómenos, tratando de enunciar algunas reglas muy simples y validándolas con ejemplos de la práctica magistral. Trataré de ir acumulando ejemplos variados por época y autores. Considero que sería insensato dar por válida una regla que descalifique a un porcentaje apreciable de estos ejemplos.
Yo he medido todos los endecasílabos que pongo como ejemplo (por supuesto, puedo haberme equivocado en algunos: se agradecen las correciones), encontrándolos correctos salvo tres casos excepcionales: era necesario para señalar la sinalefa o hiato que hubiera. Para medirlos hice uso de mi oído, de cierto conocimiento de la historia de nuestra lengua y su pronunciación (en los casos del siglo XVII), de mucho respeto por los autores y cierta benevolencia. Más allá de las reglas específicas, creo que estos ingredientes del respeto y la benevolencia deben estar presentes a la hora de medir cualquier verso.
Para describir los encuentros escribiremos «oo» para indicarlos representando con «o» cualquier vocal, poniendo tildes para indicar las vocales tónicas, es decir por ejemplo con «óo» indicaremos un encuentro en que la primera de las vocales es tónica y la segunda átona.
1. Encuentros de dos vocales
1.a. Caso «oo». Está universalmente admitido que en los encuentros de dos vocales cuando ambas son átonas hay sinalefa. No fundamentaré especialmente esta regla.
1.b. Caso «óo. En general se produce sinalefa en este caso. Mostraré gran cantidad de ejemplos.
1.c. Caso «oó». Este es el caso donde suelen producirse tanto hiatos como sinalefas. El hiato más frecuente se realiza cuando el acento de la segunda vocal es un acento rítmico del verso (como mis ejemplos son endecasílabos, consideraré rítmicos a los acentos de sexta y décima, en la variedad 6.10, y a los de cuarta octava y décima en la variedad 4.8.10). La única regla admisible en este caso, a la luz de mis ejemplos, me parece la de evitar las sinalefas que involucren a la última vocal tónica del verso (salvo los casos en que la sinalefa se realiza por elisión de vocal, como en «d' oro»), haciendo en estos casos hiato. Es admisible, y aun aconsejable, el hiato en otros casos: el oído del poeta juzgará de su pertinencia.
Cito acá la entrada correspondiente a «hiato» del «Diccionario de métrica española» (Madrid, 2001), de José Domínguez Caparrós:
hiato. Pronunciación en dos sílabas diferentes de la vocal final y de la inicial de dos palabras contiguas.
Allí, contento, tus moradas sean;
allí te lograrás, y a cada uno
de aquellos que de mí saber desean,
les di que no me viste en tiempo alguno.
FRAY LUIS DE LEÓN
Hay hiato en el segundo verso: cada / uno. No falta quien como Martín de Riquer entienda por hiato también la no existencia de sinéresis entre dos vocales contiguas en el interior de palabra, fenómeno éste que Robles Dégano denominaba azeuxis.
La existencia de sinalefa o hiato se rige hoy por las normas de la pronunciación corriente. En la Edad Media, sin embargo, los poetas del mester de clerecía aplican casi sistemáticamente el hiato.
El acento, final o interior de verso y muy marcado en una de las vocales, suele favorecer el hiato. Fuera de este caso, se desaconseja el uso del hiato.
Otros términos : dialefa.
1.d. Caso «óó». Cuando se encuentran dos acentos en el verso en general uno de ellos predomina sobre el otro, remitiéndonos a uno de los casos anteriores. Este predominio suele ser asociado a la semántica, hay acentos más débiles que otros. Suelen ser fuertes los acentos de los sustantivos, de los verbos, de los adjetivos cuando siguen al sustantivo, más débiles los de los adverbios o las partículas auxiliares gramaticales como «un» o «este». La debilidad relativa de los acentos depende del énfasis, el poeta deberá juzgar acerca de ella.
2. Encuentros de tres vocales.
2.a. Está universalmente admitido que nunca hay sinalefa en un encuentro de tres vocales cuando la del medio es una vocal más alta que sus vecinas, tónica o átona.
2.b. En los casos no comprendidos en 2.a, hay en general sinalefa, salvo en casos en que la tonicidad de la segunda o tercera vocal del encuentro nos lleve a situaciones semejantes a las consideradas en 1.c.
3. Ejemplos
En estos ejemplos usaré () abrazando las vocales unidas para indicar la sinalefa, ][ separándolas para el hiato. En los ejemplos de 1.c se verán mezclados casos de sinalefas y hiatos, como corresponde a nuestra descripción.
Los ejemplos no han sido seleccionados con ningún criterio predeterminado: leí los poemas completos e incluí todos los versos (salvo errores o excesivas redundancias) que entraban en alguno de los casos (encuentros de dos vocales con alguna tónica o encuentros de tres vocales). Para la clasificación de los encuentros en hiato o sinalefa no me basé en reglas a priori, sino en la necesidad para que la métrica y acentuación del endecasílabo en cuestión resultara correcta. Por ejemplo, en los tres casos «óo» que clasifiqué como hiatos, si aplicara la regla que sugiero no resultarían endecasílabos.
Incluyo versos de Jorge Guillén (JG), de Juan Ramón Jiménez (JRJ), de Lope de Vega (LV), de Francisco de Quevedo (FQ), de Luis de Góngora(LG) y de Jorge Luis Borges (JLB). En algunos versos aclaro a la derecha asuntos de dicción, a veces de época, necesarios para el análisis métrico: (JB: si-la-be-o).
1.b: caso óo
Sinalefas:
JG Es la luz, aqu(í e)stá: me arrulla un ruido
JG Entró la aurora allí. Se abri(ó e)l espejo
JG Orejas. Ah(í e)stán: ya sobrehumanos.
JRJ como en la melodía est(á e)l consuelo
JRJ as(í e)n mi carne est(á el) total anhelo
JRJ llegar(é a) ver la luz de las tinieblas
JRJ y mi última sangre ser(á e)l puro
JRJ qu(é u)mbríos, ahora, son vuestros olores
JRJ Aqu(í e)stáis ya conmigo, secas flores
JRJ ramas abri(ó, a) la luz de mis amores
JRJ ¿Qu(é ha)remos ya, sabiendo la fragancia?
JRJ y libre, el sol se v(a,e)n decoraciones
JRJ cual estival vilano. ¡S(í! I)mprecisa
JRJ mi vivir duro así ser(á e)l mal sueño
JRJ se derramar(á a)bril por mi letargo
LV ¿Qu(é u)tilidad, qué gloria se te sigue?
LV Y aunque la f(e, e)l amor y la esperanza
LV mayor pareci(ó a) todos que su fama.
LV Cual águila caudal mir(é a)trevido
LV dej(ó e)l clavel, y respetó la rosa.
FQ tropezar(á e)n el mismo monumento,
FQ Entr(é e)n mi casa; vi que, amancillada,
FQ Multiplic(ó e)n escuadras un soldado
FQ que manch(ó a)rdiente múrice, el romano
FQ y al son est(é e)l ejército obediente.
FQ En sus exequias encendi(ó a)l Vesubio
FQ el llanto militar creci(ó e)n diluvio.
FQ Maligna luz multiplic(ó e)n estrellas
FQ después que en tus dos ojos v(i e)l Oriente,
FQ de la prisión ir(é a)l sepulcro amando,
FQ y siempre en el sepulcro estar(é a)rdiendo.
FQ donde todo el Amor rein(ó ho)spedado.
FQ sólo ser(á e)scritor mi llanto tierno.
LG Lilio siempre real nasc(í e)n Medina
LG del Cielo, con razón, pues nasc(í e)n ella;
LG Conducida lleg(ó a) pisar el prado,
LG que en ambos labios se la dej(ó e)scrita.
LG Silb(ó e)l aire, y la voz de algún deseo,
LG Llegu(é a) Valladolid; registré luego
LG o en la ciudad no est(á o) se disimula.
LG Celebrando dietas (vi a) la gula, (JB: di-e-tas)
LG que Platón para todos est(á e)n griego.
LG La lisonja hall(é y) la ceremonia
LG amor sin f(e, i)nterés con sus virotes.
LG al de Chinchón s(í a)hora, y el invierno
JLB Surge as(í e)l alegórico instrumento
JLB Me pregunto qu(é a)zar de la fortuna
JLB Y lim(ó y) declam(ó e)l último verso.
JLB No la sabr(á e)ludir este resumen
JLB Y hubo as(í a)lguna tarde en que con ella
JLB Ah(í e)staba, a la vuelta de la esquina,
JLB Que as(í e)l amor lo que ha perdido alaba,
JLB Sol desdibuja el mar, lleg(ó a)quel sueño
JLB Surge as(í e)l alegórico instrumento
Hiatos:
JRJ Sí, ven a mí,][ agarra y desordena
LV la instruyó][ en Italia y Cadmo en Grecia,
LG prendió mi libertad, ¿qué hará][ ahora,
1.c: caso oó
Sinalefa:
JG Es la luz, aquí está: me arrull(a u)n ruido
JRJ Mientras l(a ú)ltima luz de la esperanza
JRJ d(e o)ro, en que el ángel canta su ¡Aleluya!
JRJ d(e o)ro la frente, com(o u)n ascua pura
JRJ s(u o)ro total con mi oscurecimiento
JRJ cuand(o hu)rta el sol la nube, polvorienta
JRJ que l(a ho)ja d(e o)ro exalta y representa
LV per(o e)s cometa que corrió ligera
FQ ha menester, Señor, l(a á)nima mía;
FQ En fuga irrevocabl(e hu)ye la hora;
LG Lo caduc(o e)sta urna peregrina,
LG Antonio en su reglilla d(e o)rdo pedo.
LG corra, que necesari(a e)s su corriente,
JLB D(e e)s(a a)lta (y ho)nda biblioteca ciega.
JLB Cuando enrojezca el mar l(a ú)ltima aurora.
JLB Dé lejano marfil, d(e hu)mo, de fría
JLB Labra s(u í)ntimo Edén! ya hay en la gloria
Hiato rítmico:
JG Ante la][isla, por la verde cala
JG ¿Ves? A tus pies la][isla se reanima.
JG sin acción de retorno, como][antes
JRJ y haré lo que se][hace entre la sombra
JRJ mas el dormir me][ata con tus rosas
JRJ subido a][ella, el corazón sangriento
JRJ que transe, leve, con su][hoja fina
JRJ se las lleva la][hora turbulenta
FQ Azadas son la][ hora y el momento
FQ Ves con el oro,][ áspero y pesado
FQ En fuga irrevocable huye la][ hora;
FQ Atrás se queda, Lisi, el sexto][ año
LG Aquí se][ hurta al popular ruido (JB: ru-i-do)
LG por hurtarle a su][ ocio mi ribera.
LG Plumas, aunque de][ águilas reales,
LG Lo caduco esta][ urna peregrina,
LG lo fragrante, entre][ una y otra estrella
LG coronada, y que][ hace tu hermosura
JLB Dios ha creado las noches que se][ arman (JB; crea-do)
JLB Fue la sonrisa y es también lo][ último.
JLB Que es acaso el espejo de la][ Ira.
Hiato no rítmico
JRJ y mi][última sangre será el puro
LV de la][alta selva de Albión quería
LG Breve][ urna los sella como huesos,
LG de][ álamos camino coronado.
LG Si una][ urca se traga el Océano, (JB: o-ce-á-no)
LG de][ ángel tiene lo que el otro de ave.
JLB Quien la][ oye caer ha recobrado
Sinalefa en rítmico:
JRJ Cansado y pobre, m(i o)ro fue mi llanto
JRJ que fuisteis (a e)lla perfumadas, vivas
JRJ de la aurora que s(e a)bre en el misterio
JRJ de tierra. Ruede t(u o)dio los sangrientos
JRJ doliente rama d(e h)ojas otoñales
FQ su honor precioso, s(u á)nimo valiente,
FQ en puntas d(e o)ro, el ciego Amor derrama
FQ Ícaro, en senda d(e o)ro mal segura,
LG cuanto más día de juicio s(e ha)lle. (JB: ju-i-cio)
LG de][ ángel tiene lo que el otro d(e a)ve.
JLB Sabía que en remotas playas d(e o)ro
JLB Alto lo dejo en s(u é)pico universo
JLB Urge y que s(e hu)nde en el desierto ocaso.
1.d: caso óó
JRJ mas si me quitas t(ú e)sa luz, oscuro
JRJ ¿qu(é e)s a la primavera? Ardiente, duro
JRJ Que t(ú e)res tú, la humana primavera
JRJ ¿De quién, de qu(é e)res, voz que n(o e)res suya?
LV que n(o e)s el tribunal de castigarme
LV as(í e)s honesto y dulce el amor mío.
LG de una amistad que al mundo será][ una,
LG gastándole al Perú][ oro en los frenos,
LG qu(e a E)spaña le da][ héroes, si no leyes, (JB: hé-roes)
JLB Lo primero que v(i, ha)ce tantos años,
JLB le revel(ó u)na flor llamada rosa
JLB Y de esas cosas qued(ó u)n sueño: Arturo.
2.a: Hiatos en encuentros de tres vocales
LV Cuando en mis manos, Rey][ eterno, os miro,
LV gracia][ y entendimiento de Teodoro,
LV que los respetos de quien soy][ adoro,
LV Hablé, lloré ][y entré por aquel lado,
LV al corazón contrito y ][humillado.
LV Voy ][a buscaros, y de vos me guardo,
LV Si estoy][ a no pecar determinado,
LV misericordias, Rey][ eterno, aplica,
LV Cuando voy][ a tu cruz para valerme,
FQ soy][ un fue][ y un será][ y un es cansado.
FQ En el hoy][ y mañana][ y ayer, junto
FQ hoy pasa][ y es y fue, con movimiento
FQ Azadas son la hora][ y el momento
FQ pronuncian con desdén sonoro][ hielo
FQ ¡ay!, vuelva en sí][ y atrás; no dé pisada
LG Breve urna los sella como][ huesos,
LG De ríos soy][ el Duero acompañado
LG es hoy][ entre cenizas un gusano,
LG lo fragrante, entre una][ y otra estrella
LG Entre las violetas fui][ herido (JB: vi-o-le-tas)
LG de el áspid qu(e hoy)][ entre los lilios mora,
FQ que solo grande rey][ y buen privado
LG os vert(ió e)l pebre][ y os mechó sin clavos,
LG al de Chinchón sí ahora,][ y el invierno
JLB Muere un rey][ entre fuentes y jardines;
JLB De esa alta][ y honda biblioteca ciega.
JLB Del griego][ o en la tarde que declina
2.b: sinalefas triples
JG Entró l(a au)rora allí. Se abr(ió e)l espejo
JG Se aventuran por esa frond(a au)n sierva
JRJ el dormir ¡ay de mí! se m(e ha o)lvidado
JRJ de l(a au)rora que se abre en el misterio
Lope de Vega V(io E)spaña juntos un alegre día
LV Felipe Cuarto en su primer(a au)rora
LV el joven d(e Au)stria penetrar el hielo.
LV laurel a tu virtud, glor(ia a) tu fama.
LV la glor(ia a) tu modest(ia ,o) gran señora,
LV y que me lleg(o a ha)blar con vuestra ciencia,
LV estimara su ingen(io y) gentileza.
LV (y au)n el pensarlo tengo por bajeza.
LV que ver un rostro tan hermos(o ai)rado.
LV No el templo a][ él, mas él sepulta el templo,
LV verá, que nunca de la Chin(a a E)spaña
LV su vida f(ue a)menaza de su muerte,
LV que tú, naciendo de su ocas(o Au)rora,
LV no quier(o au)n con los ojos ofenderte,
LV Dejab(a a u)n sauce el instrumento asido
LV ¿ha de ser alto][ o ha de ser mediano,
LV Ha de ser texto, ][o ha de ser receta,
LV pero es, si n(o hay) doctrina, hipocresía;
LV Sub(ió a)trevido miserable Enano
FQ que ya he llegad(o a a)borrecer el día,
FQ lo que f(ue e)sconde; lo que usurpa asoma.
FQ mozo y viejo espiraste l(a au)ra pura,
FQ sino de qué manera; n(i au)n un hora
LG Nac(ió e)ntre pensamientos, aunque honrados,
LG cual dicen que a las fieras f(ué i)mportuna
LG Los huesos qu(e hoy) este sepulcro encierra,
LG y de conscienc(ia a) la persona sabia.
LG ceñí de un Duque excels(o, au)n que flor bella,
LG señas obscuras, pues, (y a e)l Sol corona.
LG su Venus alemana, y f(ué a) tal hora,
LG igual fuerza tenías siend(o Au)rora,
LG os vert(ió e)l pebre][ y os mechó sin clavos,
LG qu(e a E)spaña le da][ héroes, si no leyes, (JB: hé-roes)
JLB Me d(io a) la vez los libros y la noche.
JLB Otro ya recib(ió e)n otras borrosas
JLB Oblic(uo a)lfil y peones agresores. (JB: peo-nes)
JLB En el Oriente se encend(ió e)sta guerra
JLB Sin atrevers(e a ho)llar este perplejo
JLB Cuando al alzar los ojos v(io u)n bruñido
JLB Disco en el aire y comprend(ió, a)turdido,
JLB Hugo me d(io u)na hoz que era de oro,
JLB El ard(uo e)studio y el deber divino.
JLB Erig(ió a)nte las sombras y el delirio
JLB Y se,d(io a)l mar y al otro mar de arena.
JLB Así nac(ió a)quel sueño de una espada
El propósito de este escrito es tratar brevemente la realización de sinalefas y hiatos en los encuentros de vocales de distintas palabras.
Hablando de estas cosas decía Tomás Navarro Tomás en su «Manual de pronunciación española» (Madrid, 1918): Los prosodistas se han esforzado inútilmente en reducir a reglas fijas tales vacilaciones; dada la libertad de que la lengua dispone en este punto, lo único posible es tratar de señalar en cada caso la forma que hoy tiene un uso más corriente en la pronunciación correcta. Ofrece un valor principal a este propósito el testimonio de los buenos poetas modernos. El oído de un buen poeta es siempre un excelente guía en lo que se refiere, dentro de su idioma, al acento y al cómputo silábico de las palabras.
Esta criteriosa observación del erudito es la base de la metodología que propongo para tratar de discernir algunas reglas básicas: ir a los versos de los grandes poetas. Eludiré por tanto toda discusión teórica acerca de las causas de estos fenómenos, tratando de enunciar algunas reglas muy simples y validándolas con ejemplos de la práctica magistral. Trataré de ir acumulando ejemplos variados por época y autores. Considero que sería insensato dar por válida una regla que descalifique a un porcentaje apreciable de estos ejemplos.
Yo he medido todos los endecasílabos que pongo como ejemplo (por supuesto, puedo haberme equivocado en algunos: se agradecen las correciones), encontrándolos correctos salvo tres casos excepcionales: era necesario para señalar la sinalefa o hiato que hubiera. Para medirlos hice uso de mi oído, de cierto conocimiento de la historia de nuestra lengua y su pronunciación (en los casos del siglo XVII), de mucho respeto por los autores y cierta benevolencia. Más allá de las reglas específicas, creo que estos ingredientes del respeto y la benevolencia deben estar presentes a la hora de medir cualquier verso.
Para describir los encuentros escribiremos «oo» para indicarlos representando con «o» cualquier vocal, poniendo tildes para indicar las vocales tónicas, es decir por ejemplo con «óo» indicaremos un encuentro en que la primera de las vocales es tónica y la segunda átona.
1. Encuentros de dos vocales
1.a. Caso «oo». Está universalmente admitido que en los encuentros de dos vocales cuando ambas son átonas hay sinalefa. No fundamentaré especialmente esta regla.
1.b. Caso «óo. En general se produce sinalefa en este caso. Mostraré gran cantidad de ejemplos.
1.c. Caso «oó». Este es el caso donde suelen producirse tanto hiatos como sinalefas. El hiato más frecuente se realiza cuando el acento de la segunda vocal es un acento rítmico del verso (como mis ejemplos son endecasílabos, consideraré rítmicos a los acentos de sexta y décima, en la variedad 6.10, y a los de cuarta octava y décima en la variedad 4.8.10). La única regla admisible en este caso, a la luz de mis ejemplos, me parece la de evitar las sinalefas que involucren a la última vocal tónica del verso (salvo los casos en que la sinalefa se realiza por elisión de vocal, como en «d' oro»), haciendo en estos casos hiato. Es admisible, y aun aconsejable, el hiato en otros casos: el oído del poeta juzgará de su pertinencia.
Cito acá la entrada correspondiente a «hiato» del «Diccionario de métrica española» (Madrid, 2001), de José Domínguez Caparrós:
hiato. Pronunciación en dos sílabas diferentes de la vocal final y de la inicial de dos palabras contiguas.
Allí, contento, tus moradas sean;
allí te lograrás, y a cada uno
de aquellos que de mí saber desean,
les di que no me viste en tiempo alguno.
FRAY LUIS DE LEÓN
Hay hiato en el segundo verso: cada / uno. No falta quien como Martín de Riquer entienda por hiato también la no existencia de sinéresis entre dos vocales contiguas en el interior de palabra, fenómeno éste que Robles Dégano denominaba azeuxis.
La existencia de sinalefa o hiato se rige hoy por las normas de la pronunciación corriente. En la Edad Media, sin embargo, los poetas del mester de clerecía aplican casi sistemáticamente el hiato.
El acento, final o interior de verso y muy marcado en una de las vocales, suele favorecer el hiato. Fuera de este caso, se desaconseja el uso del hiato.
Otros términos : dialefa.
1.d. Caso «óó». Cuando se encuentran dos acentos en el verso en general uno de ellos predomina sobre el otro, remitiéndonos a uno de los casos anteriores. Este predominio suele ser asociado a la semántica, hay acentos más débiles que otros. Suelen ser fuertes los acentos de los sustantivos, de los verbos, de los adjetivos cuando siguen al sustantivo, más débiles los de los adverbios o las partículas auxiliares gramaticales como «un» o «este». La debilidad relativa de los acentos depende del énfasis, el poeta deberá juzgar acerca de ella.
2. Encuentros de tres vocales.
2.a. Está universalmente admitido que nunca hay sinalefa en un encuentro de tres vocales cuando la del medio es una vocal más alta que sus vecinas, tónica o átona.
2.b. En los casos no comprendidos en 2.a, hay en general sinalefa, salvo en casos en que la tonicidad de la segunda o tercera vocal del encuentro nos lleve a situaciones semejantes a las consideradas en 1.c.
3. Ejemplos
En estos ejemplos usaré () abrazando las vocales unidas para indicar la sinalefa, ][ separándolas para el hiato. En los ejemplos de 1.c se verán mezclados casos de sinalefas y hiatos, como corresponde a nuestra descripción.
Los ejemplos no han sido seleccionados con ningún criterio predeterminado: leí los poemas completos e incluí todos los versos (salvo errores o excesivas redundancias) que entraban en alguno de los casos (encuentros de dos vocales con alguna tónica o encuentros de tres vocales). Para la clasificación de los encuentros en hiato o sinalefa no me basé en reglas a priori, sino en la necesidad para que la métrica y acentuación del endecasílabo en cuestión resultara correcta. Por ejemplo, en los tres casos «óo» que clasifiqué como hiatos, si aplicara la regla que sugiero no resultarían endecasílabos.
Incluyo versos de Jorge Guillén (JG), de Juan Ramón Jiménez (JRJ), de Lope de Vega (LV), de Francisco de Quevedo (FQ), de Luis de Góngora(LG) y de Jorge Luis Borges (JLB). En algunos versos aclaro a la derecha asuntos de dicción, a veces de época, necesarios para el análisis métrico: (JB: si-la-be-o).
1.b: caso óo
Sinalefas:
JG Es la luz, aqu(í e)stá: me arrulla un ruido
JG Entró la aurora allí. Se abri(ó e)l espejo
JG Orejas. Ah(í e)stán: ya sobrehumanos.
JRJ como en la melodía est(á e)l consuelo
JRJ as(í e)n mi carne est(á el) total anhelo
JRJ llegar(é a) ver la luz de las tinieblas
JRJ y mi última sangre ser(á e)l puro
JRJ qu(é u)mbríos, ahora, son vuestros olores
JRJ Aqu(í e)stáis ya conmigo, secas flores
JRJ ramas abri(ó, a) la luz de mis amores
JRJ ¿Qu(é ha)remos ya, sabiendo la fragancia?
JRJ y libre, el sol se v(a,e)n decoraciones
JRJ cual estival vilano. ¡S(í! I)mprecisa
JRJ mi vivir duro así ser(á e)l mal sueño
JRJ se derramar(á a)bril por mi letargo
LV ¿Qu(é u)tilidad, qué gloria se te sigue?
LV Y aunque la f(e, e)l amor y la esperanza
LV mayor pareci(ó a) todos que su fama.
LV Cual águila caudal mir(é a)trevido
LV dej(ó e)l clavel, y respetó la rosa.
FQ tropezar(á e)n el mismo monumento,
FQ Entr(é e)n mi casa; vi que, amancillada,
FQ Multiplic(ó e)n escuadras un soldado
FQ que manch(ó a)rdiente múrice, el romano
FQ y al son est(é e)l ejército obediente.
FQ En sus exequias encendi(ó a)l Vesubio
FQ el llanto militar creci(ó e)n diluvio.
FQ Maligna luz multiplic(ó e)n estrellas
FQ después que en tus dos ojos v(i e)l Oriente,
FQ de la prisión ir(é a)l sepulcro amando,
FQ y siempre en el sepulcro estar(é a)rdiendo.
FQ donde todo el Amor rein(ó ho)spedado.
FQ sólo ser(á e)scritor mi llanto tierno.
LG Lilio siempre real nasc(í e)n Medina
LG del Cielo, con razón, pues nasc(í e)n ella;
LG Conducida lleg(ó a) pisar el prado,
LG que en ambos labios se la dej(ó e)scrita.
LG Silb(ó e)l aire, y la voz de algún deseo,
LG Llegu(é a) Valladolid; registré luego
LG o en la ciudad no est(á o) se disimula.
LG Celebrando dietas (vi a) la gula, (JB: di-e-tas)
LG que Platón para todos est(á e)n griego.
LG La lisonja hall(é y) la ceremonia
LG amor sin f(e, i)nterés con sus virotes.
LG al de Chinchón s(í a)hora, y el invierno
JLB Surge as(í e)l alegórico instrumento
JLB Me pregunto qu(é a)zar de la fortuna
JLB Y lim(ó y) declam(ó e)l último verso.
JLB No la sabr(á e)ludir este resumen
JLB Y hubo as(í a)lguna tarde en que con ella
JLB Ah(í e)staba, a la vuelta de la esquina,
JLB Que as(í e)l amor lo que ha perdido alaba,
JLB Sol desdibuja el mar, lleg(ó a)quel sueño
JLB Surge as(í e)l alegórico instrumento
Hiatos:
JRJ Sí, ven a mí,][ agarra y desordena
LV la instruyó][ en Italia y Cadmo en Grecia,
LG prendió mi libertad, ¿qué hará][ ahora,
1.c: caso oó
Sinalefa:
JG Es la luz, aquí está: me arrull(a u)n ruido
JRJ Mientras l(a ú)ltima luz de la esperanza
JRJ d(e o)ro, en que el ángel canta su ¡Aleluya!
JRJ d(e o)ro la frente, com(o u)n ascua pura
JRJ s(u o)ro total con mi oscurecimiento
JRJ cuand(o hu)rta el sol la nube, polvorienta
JRJ que l(a ho)ja d(e o)ro exalta y representa
LV per(o e)s cometa que corrió ligera
FQ ha menester, Señor, l(a á)nima mía;
FQ En fuga irrevocabl(e hu)ye la hora;
LG Lo caduc(o e)sta urna peregrina,
LG Antonio en su reglilla d(e o)rdo pedo.
LG corra, que necesari(a e)s su corriente,
JLB D(e e)s(a a)lta (y ho)nda biblioteca ciega.
JLB Cuando enrojezca el mar l(a ú)ltima aurora.
JLB Dé lejano marfil, d(e hu)mo, de fría
JLB Labra s(u í)ntimo Edén! ya hay en la gloria
Hiato rítmico:
JG Ante la][isla, por la verde cala
JG ¿Ves? A tus pies la][isla se reanima.
JG sin acción de retorno, como][antes
JRJ y haré lo que se][hace entre la sombra
JRJ mas el dormir me][ata con tus rosas
JRJ subido a][ella, el corazón sangriento
JRJ que transe, leve, con su][hoja fina
JRJ se las lleva la][hora turbulenta
FQ Azadas son la][ hora y el momento
FQ Ves con el oro,][ áspero y pesado
FQ En fuga irrevocable huye la][ hora;
FQ Atrás se queda, Lisi, el sexto][ año
LG Aquí se][ hurta al popular ruido (JB: ru-i-do)
LG por hurtarle a su][ ocio mi ribera.
LG Plumas, aunque de][ águilas reales,
LG Lo caduco esta][ urna peregrina,
LG lo fragrante, entre][ una y otra estrella
LG coronada, y que][ hace tu hermosura
JLB Dios ha creado las noches que se][ arman (JB; crea-do)
JLB Fue la sonrisa y es también lo][ último.
JLB Que es acaso el espejo de la][ Ira.
Hiato no rítmico
JRJ y mi][última sangre será el puro
LV de la][alta selva de Albión quería
LG Breve][ urna los sella como huesos,
LG de][ álamos camino coronado.
LG Si una][ urca se traga el Océano, (JB: o-ce-á-no)
LG de][ ángel tiene lo que el otro de ave.
JLB Quien la][ oye caer ha recobrado
Sinalefa en rítmico:
JRJ Cansado y pobre, m(i o)ro fue mi llanto
JRJ que fuisteis (a e)lla perfumadas, vivas
JRJ de la aurora que s(e a)bre en el misterio
JRJ de tierra. Ruede t(u o)dio los sangrientos
JRJ doliente rama d(e h)ojas otoñales
FQ su honor precioso, s(u á)nimo valiente,
FQ en puntas d(e o)ro, el ciego Amor derrama
FQ Ícaro, en senda d(e o)ro mal segura,
LG cuanto más día de juicio s(e ha)lle. (JB: ju-i-cio)
LG de][ ángel tiene lo que el otro d(e a)ve.
JLB Sabía que en remotas playas d(e o)ro
JLB Alto lo dejo en s(u é)pico universo
JLB Urge y que s(e hu)nde en el desierto ocaso.
1.d: caso óó
JRJ mas si me quitas t(ú e)sa luz, oscuro
JRJ ¿qu(é e)s a la primavera? Ardiente, duro
JRJ Que t(ú e)res tú, la humana primavera
JRJ ¿De quién, de qu(é e)res, voz que n(o e)res suya?
LV que n(o e)s el tribunal de castigarme
LV as(í e)s honesto y dulce el amor mío.
LG de una amistad que al mundo será][ una,
LG gastándole al Perú][ oro en los frenos,
LG qu(e a E)spaña le da][ héroes, si no leyes, (JB: hé-roes)
JLB Lo primero que v(i, ha)ce tantos años,
JLB le revel(ó u)na flor llamada rosa
JLB Y de esas cosas qued(ó u)n sueño: Arturo.
2.a: Hiatos en encuentros de tres vocales
LV Cuando en mis manos, Rey][ eterno, os miro,
LV gracia][ y entendimiento de Teodoro,
LV que los respetos de quien soy][ adoro,
LV Hablé, lloré ][y entré por aquel lado,
LV al corazón contrito y ][humillado.
LV Voy ][a buscaros, y de vos me guardo,
LV Si estoy][ a no pecar determinado,
LV misericordias, Rey][ eterno, aplica,
LV Cuando voy][ a tu cruz para valerme,
FQ soy][ un fue][ y un será][ y un es cansado.
FQ En el hoy][ y mañana][ y ayer, junto
FQ hoy pasa][ y es y fue, con movimiento
FQ Azadas son la hora][ y el momento
FQ pronuncian con desdén sonoro][ hielo
FQ ¡ay!, vuelva en sí][ y atrás; no dé pisada
LG Breve urna los sella como][ huesos,
LG De ríos soy][ el Duero acompañado
LG es hoy][ entre cenizas un gusano,
LG lo fragrante, entre una][ y otra estrella
LG Entre las violetas fui][ herido (JB: vi-o-le-tas)
LG de el áspid qu(e hoy)][ entre los lilios mora,
FQ que solo grande rey][ y buen privado
LG os vert(ió e)l pebre][ y os mechó sin clavos,
LG al de Chinchón sí ahora,][ y el invierno
JLB Muere un rey][ entre fuentes y jardines;
JLB De esa alta][ y honda biblioteca ciega.
JLB Del griego][ o en la tarde que declina
2.b: sinalefas triples
JG Entró l(a au)rora allí. Se abr(ió e)l espejo
JG Se aventuran por esa frond(a au)n sierva
JRJ el dormir ¡ay de mí! se m(e ha o)lvidado
JRJ de l(a au)rora que se abre en el misterio
Lope de Vega V(io E)spaña juntos un alegre día
LV Felipe Cuarto en su primer(a au)rora
LV el joven d(e Au)stria penetrar el hielo.
LV laurel a tu virtud, glor(ia a) tu fama.
LV la glor(ia a) tu modest(ia ,o) gran señora,
LV y que me lleg(o a ha)blar con vuestra ciencia,
LV estimara su ingen(io y) gentileza.
LV (y au)n el pensarlo tengo por bajeza.
LV que ver un rostro tan hermos(o ai)rado.
LV No el templo a][ él, mas él sepulta el templo,
LV verá, que nunca de la Chin(a a E)spaña
LV su vida f(ue a)menaza de su muerte,
LV que tú, naciendo de su ocas(o Au)rora,
LV no quier(o au)n con los ojos ofenderte,
LV Dejab(a a u)n sauce el instrumento asido
LV ¿ha de ser alto][ o ha de ser mediano,
LV Ha de ser texto, ][o ha de ser receta,
LV pero es, si n(o hay) doctrina, hipocresía;
LV Sub(ió a)trevido miserable Enano
FQ que ya he llegad(o a a)borrecer el día,
FQ lo que f(ue e)sconde; lo que usurpa asoma.
FQ mozo y viejo espiraste l(a au)ra pura,
FQ sino de qué manera; n(i au)n un hora
LG Nac(ió e)ntre pensamientos, aunque honrados,
LG cual dicen que a las fieras f(ué i)mportuna
LG Los huesos qu(e hoy) este sepulcro encierra,
LG y de conscienc(ia a) la persona sabia.
LG ceñí de un Duque excels(o, au)n que flor bella,
LG señas obscuras, pues, (y a e)l Sol corona.
LG su Venus alemana, y f(ué a) tal hora,
LG igual fuerza tenías siend(o Au)rora,
LG os vert(ió e)l pebre][ y os mechó sin clavos,
LG qu(e a E)spaña le da][ héroes, si no leyes, (JB: hé-roes)
JLB Me d(io a) la vez los libros y la noche.
JLB Otro ya recib(ió e)n otras borrosas
JLB Oblic(uo a)lfil y peones agresores. (JB: peo-nes)
JLB En el Oriente se encend(ió e)sta guerra
JLB Sin atrevers(e a ho)llar este perplejo
JLB Cuando al alzar los ojos v(io u)n bruñido
JLB Disco en el aire y comprend(ió, a)turdido,
JLB Hugo me d(io u)na hoz que era de oro,
JLB El ard(uo e)studio y el deber divino.
JLB Erig(ió a)nte las sombras y el delirio
JLB Y se,d(io a)l mar y al otro mar de arena.
JLB Así nac(ió a)quel sueño de una espada
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