Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Hablo de cosas que existen,
pero es tanta la saliva
derramada que las palabras
son tumbas para semillas
sin venas, muriéndose de olvido.
Hablo de cosas que existen,
pero nadie ve, porque los ojos
son rosas perforadas
enraizando en cuencas de yeso,
cómo el asfalto está plagado
de corazones palpitantes
entre vidrios rotos.
¿No hubiera una escalera,
un huracán o un cuchillo
para extirparle al cielo su agrio
metal mojado?
¿Y las lágrimas? Como gritos,
harían falta a multitudes, y la luz
de los prismas y el agua, como
la sangre, a borbotones para llenar
de aire las manos, las lenguas,
los nombres…, para romper
la noche por siempre, la noche.
pero es tanta la saliva
derramada que las palabras
son tumbas para semillas
sin venas, muriéndose de olvido.
Hablo de cosas que existen,
pero nadie ve, porque los ojos
son rosas perforadas
enraizando en cuencas de yeso,
cómo el asfalto está plagado
de corazones palpitantes
entre vidrios rotos.
¿No hubiera una escalera,
un huracán o un cuchillo
para extirparle al cielo su agrio
metal mojado?
¿Y las lágrimas? Como gritos,
harían falta a multitudes, y la luz
de los prismas y el agua, como
la sangre, a borbotones para llenar
de aire las manos, las lenguas,
los nombres…, para romper
la noche por siempre, la noche.
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