Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las aves delinean el disco solar
con su vuelo,
envuelven con sus alas
el canto de las nubes;
dejan su estigma en las rocas
del acantilado
que el mar lava una y otra vez
con su amorfa mano.
La luna dibuja sus negros perfiles:
alucinación en claroscuro.
Los pájaros amanecen entonado
la claridad de sus trinos
que desafían la bella luminosidad
de la aurora.
Mi oficio sin sentido
me lleva a erigir utopías en el viento
y a recorrer elíseos de humo
en el sueño designio.
Escribo para los innumerables lectores
que no tengo;
en este trozo de papel donde la tinta
difumina la silueta de mi genio;
envuelve con sus borrosas líneas
el canto de la vida;
irradia su reflejo en el aura
de mi clepsidra...
Que purifica el silencio
con su monumental expresión.
La noche deslíe la alucinación en claroscuro
con el titilar de su canción.
Copyright©Derechos reservados ®
con su vuelo,
envuelven con sus alas
el canto de las nubes;
dejan su estigma en las rocas
del acantilado
que el mar lava una y otra vez
con su amorfa mano.
La luna dibuja sus negros perfiles:
alucinación en claroscuro.
Los pájaros amanecen entonado
la claridad de sus trinos
que desafían la bella luminosidad
de la aurora.
Mi oficio sin sentido
me lleva a erigir utopías en el viento
y a recorrer elíseos de humo
en el sueño designio.
Escribo para los innumerables lectores
que no tengo;
en este trozo de papel donde la tinta
difumina la silueta de mi genio;
envuelve con sus borrosas líneas
el canto de la vida;
irradia su reflejo en el aura
de mi clepsidra...
Que purifica el silencio
con su monumental expresión.
La noche deslíe la alucinación en claroscuro
con el titilar de su canción.
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