Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
¡OH silencio¡
purgatorio inmerecido de mi soledad
Desempolvando estoy contigo
los recuerdos desvelados.
Reflexionando
la ínfima palabra dicha.
Descomponiendo en ti
el trauma de los días
de los años idos.
Enredado en tus raíces
el tono mísero
de sus voces blanquecinas
la forma mistificada del rostro ausente
y la silueta borrosa por el pasar de los años
de los seres que tanto yo he amado.
Imágenes de ficción
deambulan en tus sombras
comisura de labios
vacilantes en tu eco
blancura de marfil
fingiendo sonrisa
en la eterna nada.
Sexo duro en las brumas silentes
de cada remembranza.
Sexo con olor a almizcle de sexo
sexo por sexo.
Vil orgasmo en tus labios
quebrantando la nostalgia
y una lágrima calcificada al recordarte.
En mi espejo virtual
desprovisto de realidad
veo mi rostro anacrónico y decrépito
que se refleja insano por las mañanas.
Las hojas del obsoleto calendario
caen cada día,
como las hojas de otoño
sobre el suelo
plagado de olvido.
Voluntad de barro
ante la simple y complicada
adicción de su cuerpo.
Insinuación lacónica
que rompe las entrañas
dentro de la dualidad
de un esquema filosófico heredado.
Indulgente, cínica,
presta a corroer conciencias
y a subyugar ánimos despotricados
en el olvido irreverente
que aniquila esperanzas
que aniquila la fe
en el reflejo del tiempo.
Cicatrices intangibles,
cuerpo corrompido por las huellas
de un vivir desenfrenado.
Dignificadas historias
en el reflejo bajo mi sombra.
¡OH silencio!
¡Maldito e inequívoco silencio!
Conjuro mezquino ante tanto ruido.
Te busco vacilante
asqueado ante tanta putrefacción
de ideas que me llegan espontáneas
en mil situaciones
carentes de compromiso y verdad.
¡OH silencio!
Atrapado entre los ruidos
de esta vieja ciudad
que no duerme y nos desvela
la conciencia.
Me llevas la ventaja
de no saber cómo encontrarte
aún estando en total quietud.
Silencio figurado, absorbido, sodomizado
mutilado por el movimiento de ecos
ecos de voces lejanas
confundidas en la resequedad del viento.
¡Silencio!
¿Dónde estás?
Te busco de la mano de mi soledad,
en la oscuridad de las sombras sacrificadas
en el olvido de mi cuarto
de mi realidad masturbada de espera
y no te encuentro.
¡ Silencio ¡
¿Dónde estás?
Silencio,
purgatorio inmerecido en mi soledad.
¿Llegaré a encontrarte algún día?
purgatorio inmerecido de mi soledad
Desempolvando estoy contigo
los recuerdos desvelados.
Reflexionando
la ínfima palabra dicha.
Descomponiendo en ti
el trauma de los días
de los años idos.
Enredado en tus raíces
el tono mísero
de sus voces blanquecinas
la forma mistificada del rostro ausente
y la silueta borrosa por el pasar de los años
de los seres que tanto yo he amado.
Imágenes de ficción
deambulan en tus sombras
comisura de labios
vacilantes en tu eco
blancura de marfil
fingiendo sonrisa
en la eterna nada.
Sexo duro en las brumas silentes
de cada remembranza.
Sexo con olor a almizcle de sexo
sexo por sexo.
Vil orgasmo en tus labios
quebrantando la nostalgia
y una lágrima calcificada al recordarte.
En mi espejo virtual
desprovisto de realidad
veo mi rostro anacrónico y decrépito
que se refleja insano por las mañanas.
Las hojas del obsoleto calendario
caen cada día,
como las hojas de otoño
sobre el suelo
plagado de olvido.
Voluntad de barro
ante la simple y complicada
adicción de su cuerpo.
Insinuación lacónica
que rompe las entrañas
dentro de la dualidad
de un esquema filosófico heredado.
Indulgente, cínica,
presta a corroer conciencias
y a subyugar ánimos despotricados
en el olvido irreverente
que aniquila esperanzas
que aniquila la fe
en el reflejo del tiempo.
Cicatrices intangibles,
cuerpo corrompido por las huellas
de un vivir desenfrenado.
Dignificadas historias
en el reflejo bajo mi sombra.
¡OH silencio!
¡Maldito e inequívoco silencio!
Conjuro mezquino ante tanto ruido.
Te busco vacilante
asqueado ante tanta putrefacción
de ideas que me llegan espontáneas
en mil situaciones
carentes de compromiso y verdad.
¡OH silencio!
Atrapado entre los ruidos
de esta vieja ciudad
que no duerme y nos desvela
la conciencia.
Me llevas la ventaja
de no saber cómo encontrarte
aún estando en total quietud.
Silencio figurado, absorbido, sodomizado
mutilado por el movimiento de ecos
ecos de voces lejanas
confundidas en la resequedad del viento.
¡Silencio!
¿Dónde estás?
Te busco de la mano de mi soledad,
en la oscuridad de las sombras sacrificadas
en el olvido de mi cuarto
de mi realidad masturbada de espera
y no te encuentro.
¡ Silencio ¡
¿Dónde estás?
Silencio,
purgatorio inmerecido en mi soledad.
¿Llegaré a encontrarte algún día?
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