Cris Cordova
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siento mis manos acariciar
la linea de tu espalda,
mi nariz se deleita
de tu perfume que embriaga.
Tú, yaces ahi recostada
sobre un lecho de hojas
en aquel bosque de misterio,
invitándome a hacer contigo
la mistica danza de los cuerpos.
Estamos los dos
oyendo el sonido del rio,
el murmullo del viento
y de las aves su trino,
ese natural concierto
nos enciende de pasión
haciéndonos entregar por completo
hasta dejar nuestros cuerpos vacios.
Beso tu boca
como el colibrí besa la
flor
para robarle el nèctar,
¡Tú, excitada en mi pecho!
quieres llevarte mi corazón,
me recorres a besos
sin total compasión;
es ahí que entrelazados
como 2 serpientes
que se estan amando,
llegamos al climax los dos,
¡Tú llena de mi,
yo lleno de ti!
sudando por los poros amor.
Luego ahi descansando
como un bosque apenas incendiado
que aún humean los tizones
de los cuerpos que se han amado,
me despierto y veo tus montes
que se alzan imponentes,
me invitan de nuevo a escalarlos,
desde ahí veo el horizonte
que me lleva a ese sur
tan codiciado,
ahí donde me sumergí
en el lago del deseo
donde mi alma se ha bañado.
¡Ay amor!
mi vida ya no es mia,
en ese bosque la dejé en tus manos.
CUORE INFRANTO
la linea de tu espalda,
mi nariz se deleita
de tu perfume que embriaga.
Tú, yaces ahi recostada
sobre un lecho de hojas
en aquel bosque de misterio,
invitándome a hacer contigo
la mistica danza de los cuerpos.
Estamos los dos
oyendo el sonido del rio,
el murmullo del viento
y de las aves su trino,
ese natural concierto
nos enciende de pasión
haciéndonos entregar por completo
hasta dejar nuestros cuerpos vacios.
Beso tu boca
como el colibrí besa la
flor
para robarle el nèctar,
¡Tú, excitada en mi pecho!
quieres llevarte mi corazón,
me recorres a besos
sin total compasión;
es ahí que entrelazados
como 2 serpientes
que se estan amando,
llegamos al climax los dos,
¡Tú llena de mi,
yo lleno de ti!
sudando por los poros amor.
Luego ahi descansando
como un bosque apenas incendiado
que aún humean los tizones
de los cuerpos que se han amado,
me despierto y veo tus montes
que se alzan imponentes,
me invitan de nuevo a escalarlos,
desde ahí veo el horizonte
que me lleva a ese sur
tan codiciado,
ahí donde me sumergí
en el lago del deseo
donde mi alma se ha bañado.
¡Ay amor!
mi vida ya no es mia,
en ese bosque la dejé en tus manos.
CUORE INFRANTO
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