Melissa Hdez
Poeta recién llegado
Tú, como la noche
La Luna en el centro del cielo.
Gente desconcida.
Algunos rostros amigables.
Miles de luces iluminando las calles.
Una cerveza en la barra.
Tú. Tus besos.
Tus caricias fundidas con mi piel.
Mis pupilas que te buscan.
Otra cerveza.
Me abrazas. Me miras.
Me susurras que me quieres.
El tiempo se detiene.
La gente ya no se mueve. No existe.
Solo tú y yo.
Y otra cerveza.
Perdida en tus pestañas, bebo.
Te ríes. Nos reímos. Cantamos.
Tus manos me aprietan.
Eres preciosa, me dices.
Mis mejillas se sonrojan.
Otra cerveza. Y bebo.
El ambienten parece difuminarse.
La gente se vuelve borrosa.
Tu mirada, más nítida que nunca.
Y otra cerveza.
Bailamos. Me refugio en tu pecho.
Cinco de la mañana.
Cariño, es hora de ir a casa, me dices.
Sonrío. Asiento. Te beso.
Se me esfuman los recuerdos.
La noche parece cerrarse.
Tu mano me guía por la calle.
Las luces confunden mi memoria.
Me rodeas la cintura.
Un coche extraño.
Te miro. Me apoyo en tu hombro.
Cielo, descansa, me susurras.
Me duermo. La Luna se apaga.
El ambiente da vueltas.
No recuerdo nada.
Abro los ojos. Una cama.
Tú al otro lado. Te abrazo, confundida.
Beso tu espalda.
Perfume a sábanas limpias.
La melodía de tu respiración.
Los rayos del Sol iluminándolo todo.
Y, entonces, me doy cuenta.
No era la gente, ni las cervezas, ni la Luna.
Eras tú. Tu compañía.
Fuiste todo el tiempo tú.
Y esa cálida sonrisa tuya.
Enlace a este poema: http://unanochenevada.blogspot.com.es/2016/10/tus-pupilas-como-la-noche.html
La Luna en el centro del cielo.
Gente desconcida.
Algunos rostros amigables.
Miles de luces iluminando las calles.
Una cerveza en la barra.
Tú. Tus besos.
Tus caricias fundidas con mi piel.
Mis pupilas que te buscan.
Otra cerveza.
Me abrazas. Me miras.
Me susurras que me quieres.
El tiempo se detiene.
La gente ya no se mueve. No existe.
Solo tú y yo.
Y otra cerveza.
Perdida en tus pestañas, bebo.
Te ríes. Nos reímos. Cantamos.
Tus manos me aprietan.
Eres preciosa, me dices.
Mis mejillas se sonrojan.
Otra cerveza. Y bebo.
El ambienten parece difuminarse.
La gente se vuelve borrosa.
Tu mirada, más nítida que nunca.
Y otra cerveza.
Bailamos. Me refugio en tu pecho.
Cinco de la mañana.
Cariño, es hora de ir a casa, me dices.
Sonrío. Asiento. Te beso.
Se me esfuman los recuerdos.
La noche parece cerrarse.
Tu mano me guía por la calle.
Las luces confunden mi memoria.
Me rodeas la cintura.
Un coche extraño.
Te miro. Me apoyo en tu hombro.
Cielo, descansa, me susurras.
Me duermo. La Luna se apaga.
El ambiente da vueltas.
No recuerdo nada.
Abro los ojos. Una cama.
Tú al otro lado. Te abrazo, confundida.
Beso tu espalda.
Perfume a sábanas limpias.
La melodía de tu respiración.
Los rayos del Sol iluminándolo todo.
Y, entonces, me doy cuenta.
No era la gente, ni las cervezas, ni la Luna.
Eras tú. Tu compañía.
Fuiste todo el tiempo tú.
Y esa cálida sonrisa tuya.
Enlace a este poema: http://unanochenevada.blogspot.com.es/2016/10/tus-pupilas-como-la-noche.html
Última edición: