selenschek manfred
Hijo de la Luna
El mundo (8)
El mundo, ese pequeño lugar donde me pierdo,
hermosa incertidumbre y tan lleno de peligros,
es ese mundo en que vivo y aún no entiendo.
Es aquella voz de tanta gente que no escucho,
es como la voz de tantos vivos, que en sus tumbas,
han sentido la voz de los muertos, que hablan mucho.
El mundo tiene un nombre que no tengo, es de todos,
de tus manos tan mías, que agonizan en versos,
de este verso vacío que se muere al tenerte
y revive de nuevo cuando sale a besarte.
El mundo, en fin, un lugar de encuentro entre las almas
que han venido a soñar y sentir bajo sus pieles,
curtidas con el tiempo que se llevan las flores
perdidas en un vientre que se llena de polen.
El mundo, ese pequeño lugar donde me pierdo,
hermosa incertidumbre y tan lleno de peligros,
es ese mundo en que vivo y aún no entiendo.
Es aquella voz de tanta gente que no escucho,
es como la voz de tantos vivos, que en sus tumbas,
han sentido la voz de los muertos, que hablan mucho.
El mundo tiene un nombre que no tengo, es de todos,
de tus manos tan mías, que agonizan en versos,
de este verso vacío que se muere al tenerte
y revive de nuevo cuando sale a besarte.
El mundo, en fin, un lugar de encuentro entre las almas
que han venido a soñar y sentir bajo sus pieles,
curtidas con el tiempo que se llevan las flores
perdidas en un vientre que se llena de polen.
Última edición: