E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Qué hagan esas murallas!
que no entre sur ni norte
y para todo transporte
nunca se abran las vallas;
que cubran todas las playas
atlánticas y pacíficas;
que las hagan tan magníficas
que sobrepasen el cielo,
obstaculizando el vuelo
de sus flotas tan prolíficas.
¡Qué construyan dicho muro!
para que no salga nadie,
y su proceder no irradie
a todo estado más puro;
que por el hidrocarburo
no se conciban más guerras,
para sacarle las perras
a los pobres musulmanes,
con comerciales afanes
de poderosos sin tierras.
¡Qué no salgan del recinto¡
con sus bombas nucleares,
y no sigan sus andares
destruyendo su precinto,
con imperio variopinto
que se adueña del espacio
proclamándose el prefacio
de sus recientes dominios
cometiendo latrocinios
desde seguro palacio.
¡Qué se encierren como chinos¡
en sus antiguas murallas;
que le falten atalayas
para otear los vecinos;
que sus negocios cochinos
no roben a las naciones,
con mercantiles acciones
de grandiosos beneficios,
dejándolas en hospicios
sí la ganancia declina,
con montón de desperdicios.
¡ Qué no hagan Hiroshima!
sobre el que no se doblega
y con su tropa borrega
al contrario no suprima;
y si fracasa no esgrima
el embargo comercial,
la despótica señal
del que no tiene decencia,
porque imperios con influencia
siempre ganan al final.
(cinco décimas)
Castro. 8 de febrero del 2017.
que no entre sur ni norte
y para todo transporte
nunca se abran las vallas;
que cubran todas las playas
atlánticas y pacíficas;
que las hagan tan magníficas
que sobrepasen el cielo,
obstaculizando el vuelo
de sus flotas tan prolíficas.
¡Qué construyan dicho muro!
para que no salga nadie,
y su proceder no irradie
a todo estado más puro;
que por el hidrocarburo
no se conciban más guerras,
para sacarle las perras
a los pobres musulmanes,
con comerciales afanes
de poderosos sin tierras.
¡Qué no salgan del recinto¡
con sus bombas nucleares,
y no sigan sus andares
destruyendo su precinto,
con imperio variopinto
que se adueña del espacio
proclamándose el prefacio
de sus recientes dominios
cometiendo latrocinios
desde seguro palacio.
¡Qué se encierren como chinos¡
en sus antiguas murallas;
que le falten atalayas
para otear los vecinos;
que sus negocios cochinos
no roben a las naciones,
con mercantiles acciones
de grandiosos beneficios,
dejándolas en hospicios
sí la ganancia declina,
con montón de desperdicios.
¡ Qué no hagan Hiroshima!
sobre el que no se doblega
y con su tropa borrega
al contrario no suprima;
y si fracasa no esgrima
el embargo comercial,
la despótica señal
del que no tiene decencia,
porque imperios con influencia
siempre ganan al final.
(cinco décimas)
Castro. 8 de febrero del 2017.