Pavel Eduren
Poeta fiel al portal
Es al atravesar el vacío, la sensación de muerte.
En los espacios que respiras, entrecortadamente.
Al enfrentar la pérdida y aguantar el dolor, en ese
espacio que nace y crece en el bajo vientre.
En los espacios que vives, desesperadamente.
Ahí es cuando a la vida, la coges por los bordes
y apenas con uñas y dientes.
Es al gritar el ayer, con los pulmones sin sueños,
En los espacios que recuerdas, melancólicamente.
Ahí es cuando a la vida, la conviertes en polvo
y apenas, atraviesa tus manos.
Pero es en los ojos, en el mirar, en los espacios
que vives y en los que te asientas, con los pulmones
henchidos de recuerdos
Con el ayer que toca la espalda
y con la vida que te araña los bordes
y que te ama
con uñas y dientes
y que coge a la muerte del bajo vientre y que te aguanta
desesperadamente, y que apenas, melancólicamente,
es cuando sientes que atraviesa mi amor tus manos
que apenas, se convierte en dolor
y en polvo, entrecortadamente.
Es que no todos los versos de amor son sanos, a veces, también,
son crueles. Pero también es cierto bajo este cielo constelado,
que los versos llegan más no vienen.
En los espacios que respiras, entrecortadamente.
Al enfrentar la pérdida y aguantar el dolor, en ese
espacio que nace y crece en el bajo vientre.
En los espacios que vives, desesperadamente.
Ahí es cuando a la vida, la coges por los bordes
y apenas con uñas y dientes.
Es al gritar el ayer, con los pulmones sin sueños,
En los espacios que recuerdas, melancólicamente.
Ahí es cuando a la vida, la conviertes en polvo
y apenas, atraviesa tus manos.
Pero es en los ojos, en el mirar, en los espacios
que vives y en los que te asientas, con los pulmones
henchidos de recuerdos
Con el ayer que toca la espalda
y con la vida que te araña los bordes
y que te ama
con uñas y dientes
y que coge a la muerte del bajo vientre y que te aguanta
desesperadamente, y que apenas, melancólicamente,
es cuando sientes que atraviesa mi amor tus manos
que apenas, se convierte en dolor
y en polvo, entrecortadamente.
Es que no todos los versos de amor son sanos, a veces, también,
son crueles. Pero también es cierto bajo este cielo constelado,
que los versos llegan más no vienen.