Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Mi reloj contaba las nubes,
mi cigarrillo se cansó de esperarte,
abrí la ventana y grité tu nombre:
¡¡¡Mariaaaaa!!!
una paloma gris me miro de lado,
nadie contestó,
me puse mis botas de piel de cocodrilo
y salí a buscarte a la ciudad gigante,
mi piel quería ser tuya,
me miraba en los escaparates
y te veía a mi lado,
toda ojos negros,
sonrisa sin cremallera,
cuerpo de cisne,
mirada traviesa...
eché un par de tragos
en un garito vacío de gente,
escuché en mis auriculares
Run Like Hell de Pink Floyd
y escribí unos versos
que ya no recuerdo
en un paquete de Philip Morris,
cuando volví a casa
en el sofá dormías
abrazando un poemario de Benedetti,
acaricié tu cabello, tus sueños, y pensé:
“tengo tanto miedo a perderte”.
mi cigarrillo se cansó de esperarte,
abrí la ventana y grité tu nombre:
¡¡¡Mariaaaaa!!!
una paloma gris me miro de lado,
nadie contestó,
me puse mis botas de piel de cocodrilo
y salí a buscarte a la ciudad gigante,
mi piel quería ser tuya,
me miraba en los escaparates
y te veía a mi lado,
toda ojos negros,
sonrisa sin cremallera,
cuerpo de cisne,
mirada traviesa...
eché un par de tragos
en un garito vacío de gente,
escuché en mis auriculares
Run Like Hell de Pink Floyd
y escribí unos versos
que ya no recuerdo
en un paquete de Philip Morris,
cuando volví a casa
en el sofá dormías
abrazando un poemario de Benedetti,
acaricié tu cabello, tus sueños, y pensé:
“tengo tanto miedo a perderte”.