Bendiciendo al pecado
entre sacrilegios de ojos
cuando las auxilios ardientes
conforman salud de anhelos.
¡Bella turbiedad!
Dispuesto encuentro
de apetitos y bocas.
Sin engañar al deseo
buscar una guarida de refugios
para escribir en tus senos
caricias sin tiempo de respiro.
¡Vamos!
Hacia ese sumidero de besos
lenguaje de aires amparados,
ilimitados entre riberas temblorosas.
Manos sin horas
selva ardiente,
sintiéndome dentro de tus jugos
como una deidad de rutas y rocíos.
* * * * * * *
Un acto de amor que gira entre el amanecer brillante de una
mañana sin rutinas y llena de sonidos largos y plateados.
(luzyabsenta)