Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Mi mano pisó una mina
y mis huellas esparcidas
por el eco del ¡tam! ¡tam!
marcaron tatuando el humo
de arcilla gris,en el hilo pegajoso
adherido al corazón. Un enjambre de -abejas-dedo
sirvieron como cebo al celador de dactiloscopia
Corpiños como dos embudos
Unidos por la parte estrecha
parecen un carrete gastado de hilo o sedal exprimidos para los bailes del polen que descienden
deliciosamente con sigilo.
la última realidad rompe los sustratos que dimensionan
las certezas del paralelismo
en validez ancho,largo y espacio.
Reservados todos los derechos©
y mis huellas esparcidas
por el eco del ¡tam! ¡tam!
marcaron tatuando el humo
de arcilla gris,en el hilo pegajoso
adherido al corazón. Un enjambre de -abejas-dedo
sirvieron como cebo al celador de dactiloscopia
Corpiños como dos embudos
Unidos por la parte estrecha
parecen un carrete gastado de hilo o sedal exprimidos para los bailes del polen que descienden
deliciosamente con sigilo.
la última realidad rompe los sustratos que dimensionan
las certezas del paralelismo
en validez ancho,largo y espacio.
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