Darío Nervo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me gusta tu gesto grande,
como de montaña,
de paisaje cruzado de brazos
o de geografía descalza;
Tu nombre está empozado
en mi palabra
aunque suena lejano,
como un grito
que el silencio deshace,
mas su voz empezada
rueda en la flor
de lo que somos;
Tal vez no te has visto
en mis ojos
cuando el día
pasa sus páginas,
pero te subes
por los peldaños de la inspiración
a recoger el ruiseñor
que llevo metido en mi poesía.
Me gusta o
mejor dicho me encanta
tu gesto de madera recién cortada
alzarse como una cruz
en la salvación de tus piernas;
mis manos amontonadas
están ansiosas de alcanzar
el cesto de pan
que llevas multiplicado
(como un milagro fresco)
en la piel...
como de montaña,
de paisaje cruzado de brazos
o de geografía descalza;
Tu nombre está empozado
en mi palabra
aunque suena lejano,
como un grito
que el silencio deshace,
mas su voz empezada
rueda en la flor
de lo que somos;
Tal vez no te has visto
en mis ojos
cuando el día
pasa sus páginas,
pero te subes
por los peldaños de la inspiración
a recoger el ruiseñor
que llevo metido en mi poesía.
Me gusta o
mejor dicho me encanta
tu gesto de madera recién cortada
alzarse como una cruz
en la salvación de tus piernas;
mis manos amontonadas
están ansiosas de alcanzar
el cesto de pan
que llevas multiplicado
(como un milagro fresco)
en la piel...
Última edición: