Desconocido

jorge facundo perkins

Poeta recién llegado



El caballero de la orden de las piedras

Esgrimió su gajo hirsuto y despiadado

Cuando la noche respiraba calma

Lo descargó con desmán de disgusto

Desgarrando el enmarañado abrazo

De madreselvas de esperanza


Sintió en sus savias ocres , silvestres y milenarias

La pesadilla recurrente de ser hacha

El movimiento es un espectro desterrado

Que en sus sueños lo acorrala y lo atrapa


Tus adentros son raíces ignotas y telúricas

sueños de hormigas alienadas

constelaciones caprichosas que se acorazan

Con urdimbres de pretextos y avivadas


El rocío de la hiel y el desamparo

Forjo con arte tu meollo duro y solitario

Tu rigidez de esfinge enervo tu traza

Desconoces el estro de las albas

No parpadean tus ojos

destellos de esperanza

No odias , ni amas

Inteligible es el lenguaje del alma


Agazapado en la umbría picada de la desconfianza

De las edades heroicas jamás recordadas

Tu arma , tu trampa , tu tiempo

Esa mirada agria , ese silencio

Orbitas sin fondo que aguardan

Presta tu pluma en el tintero de tu boca

para tender una creativa emboscada


Tu ser corsario con libertad de albatros

Circunnavego arcádicas singladuras de pasos

Por el océano profundo y vasto del gran Chaco


Eres victima y villano

Ignorante paria y gran sabio

Nadie develará los secretos de tu ánfora

Lo ocultarás en ese humo místico de palo santo

Cuando arda esa tenue luz a la distancia

Entre ramas cómplices que te guardan

Cubierto con un dosel de estrellas trasnochadas

soñara con sangre nuevamente el leopardo



Eres venganza vestida de inocencia

Sorpresivo grito que profana

el silencio místico del ocaso



Hijo de la sangre virgen horadada

vástago de cruentos crímenes y de engaños

un vaho gélido se escapa de tus fauces

rugido luctuoso , adagio en un monte opaco

respiración depredadora y encabritada

puma que amenaza y presa fácil amenazada

cautivo de una modernidad que se te impuso


agobiado por una modernidad que se te escapa
como el espíritu al cuerpo ,

a la hora señalada


Tu porvenir y el ahora es el ayer continuo

tu brújula es el errabundo Pilcomayo


vivir sin épocas

es el sendero desconocido



 
Última edición:


El caballero de la orden de las piedras

Esgrimió su gajo hirsuto y despiadado

Cuando la noche respiraba calma

Lo descargó con desmán de disgusto

Desgarrando el enmarañado abrazo

De madreselvas de esperanza


Sintió en sus savias ocres , silvestres y milenarias

La pesadilla recurrente de ser hacha

El movimiento es un espectro desterrado

Que en sus sueños lo acorrala y lo atrapa


Tus adentros son raíces ignotas y telúricas

sueños de hormigas alienadas

constelaciones caprichosas que se acorazan

Con urdimbres de pretextos y avivadas


El rocío de la hiel y el desamparo

Forjo con arte tu meollo duro y solitario

Tu rigidez de esfinge enervo tu traza

Desconoces el estro de las albas

No parpadean tus ojos

destellos de esperanza

No odias , ni amas

Inteligible es el lenguaje del alma


Agazapado en la umbría picada de la desconfianza

De las edades heroicas jamás recordadas

Tu arma , tu trampa , tu tiempo

Esa mirada agria , ese silencio

Orbitas sin fondo que aguardan

Presta tu pluma en el tintero de tu boca

para tender una creativa emboscada


Tu ser corsario con libertad de albatros

Circunnavego arcádicas singladuras de pasos

Por el océano profundo y vasto del gran Chaco


Eres victima y villano

Ignorante paria y gran sabio

Nadie develará los secretos de tu ánfora

Lo ocultarás en ese humo místico de palo santo

Cuando arda esa tenue luz a la distancia

Entre ramas cómplices que te guardan

Cubierto con un dosel de estrellas trasnochadas

soñara con sangre nuevamente el leopardo



Eres venganza vestida de inocencia

Sorpresivo grito que profana

el silencio místico del ocaso



Hijo de la sangre virgen horadada

vástago de cruentos crímenes y de engaños

un vaho gélido se escapa de tus fauces

rugido luctuoso , adagio en un monte opaco

respiración depredadora y encabritada

puma que amenaza y presa fácil amenazada
cautivo de una modernidad que se te impuso

agobiado por una modernidad que se te escapa
como el espíritu al cuerpo ,

a la hora señalada


Tu porvenir y el ahora es el ayer continuo

tu brújula es el errabundo Pilcomayo


vivir sin épocas

es el sendero desconocido





El caballero de la orden de las piedras

Esgrimió su gajo hirsuto y despiadado

Cuando la noche respiraba calma

Lo descargó con desmán de disgusto

Desgarrando el enmarañado abrazo

De madreselvas de esperanza


Sintió en sus savias ocres , silvestres y milenarias

La pesadilla recurrente de ser hacha

El movimiento es un espectro desterrado

Que en sus sueños lo acorrala y lo atrapa


Tus adentros son raíces ignotas y telúricas

sueños de hormigas alienadas

constelaciones caprichosas que se acorazan

Con urdimbres de pretextos y avivadas


El rocío de la hiel y el desamparo

Forjo con arte tu meollo duro y solitario

Tu rigidez de esfinge enervo tu traza

Desconoces el estro de las albas

No parpadean tus ojos

destellos de esperanza

No odias , ni amas

Inteligible es el lenguaje del alma


Agazapado en la umbría picada de la desconfianza

De las edades heroicas jamás recordadas

Tu arma , tu trampa , tu tiempo

Esa mirada agria , ese silencio

Orbitas sin fondo que aguardan

Presta tu pluma en el tintero de tu boca

para tender una creativa emboscada


Tu ser corsario con libertad de albatros

Circunnavego arcádicas singladuras de pasos

Por el océano profundo y vasto del gran Chaco


Eres victima y villano

Ignorante paria y gran sabio

Nadie develará los secretos de tu ánfora

Lo ocultarás en ese humo místico de palo santo

Cuando arda esa tenue luz a la distancia

Entre ramas cómplices que te guardan

Cubierto con un dosel de estrellas trasnochadas

soñara con sangre nuevamente el leopardo





Hijo de la sangre virgen horadada

vástago de cruentos crímenes y de engaños

un vaho gélido se escapa de tus fauces

rugido luctuoso , adagio en un monte opaco

respiración depredadora y encabritada

puma que amenaza y presa fácil amenazada
cautivo de una modernidad que se te impuso

agobiado por una modernidad que se te escapa

como el espíritu al cuerpo ,

a la hora señalada


Tu porvenir y el ahora es el ayer continuo

tu brújula es el errabundo Pilcomayo


vivir sin épocas

es el sendero desconocido



Encantador poema, metáforas que conmueven, excelencia total,
pero me quedo con este terceto; emociona.​

Eres venganza vestida de inocencia
Sorpresivo grito que profana
el silencio místico del ocaso
 

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