MIENTRAS TRINAN LAS AVES
Cuando las amapolas florecen
sembradas de rocío
el flequillo de la tarde
inclina las horas
en que te quedas sonriendo.
El rozar de hilos
sembrado de soles
atrapa la exquisita sombra de tu pelo,
ese aroma… miel de la noche
bebida en roja nostalgia
que se acurruca silente.
Prosigue el éxtasis del tiempo
ese que me deja tu nombre
cuando cedo al crepúsculo
mi sueño, el gesto de tus mejillas
que acampa en dos gotas iguales,
azul secreto que me hurga
mientras trinan las aves.
EBAN
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