Darío Nervo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Constantemente veía por el retrovisor la imagen distante de aquel pueblo que abandonaba mientras intentaba no retractarse. La adrenalina corría por las venas mientras se repetía: "lo voy a lograr". Ingenuamente alguien dejó un vehículo encendido con la puerta abierta y este hombre "astuto" decidió llevárselo. Conforme pasaban los segundos se sentía un poco aliviado.
No sabía dónde ir, pero él aceleraba.
En la salida del pueblo, le esperaba la policía con un retén. Ese día no tuvo escapatoria: le arrestaron sin contemplaciones.
Robarse un vehículo es un delito, robarse la única patrulla del pueblo: una estupidez...
No sabía dónde ir, pero él aceleraba.
En la salida del pueblo, le esperaba la policía con un retén. Ese día no tuvo escapatoria: le arrestaron sin contemplaciones.
Robarse un vehículo es un delito, robarse la única patrulla del pueblo: una estupidez...