Anoche soñé,soñé,
que un duende me poseía
y sin pedirme permiso,
en mi una hoguera prendía,
y en mi cuerpo de guitarra
todas sus cuerdas gemían;
danzaban mis pies descalzos
sobre brasas encendidas,
con notas del amor brujo,
¡sombras de mi fantasía!
y mis manos dibujaban
con arte desconocida,
como un vuelo de palomas
en alas de sombras chinas,
y taconeando en la mesa
no vi amanecer el día,
y la noche se escapó
al ritmo de bulerías;
anoche me poseyó
un duende de Andalucía.
Última edición: