Nostalgias 4

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El árbol de mi infancia
Como la higuera joven,
resplandeciente y ciega.
Miguel Hernadez

El árbol de mi infancia
no era un árbol cualquiera
"era una higuera joven
resplandeciente y ciega"

Recuerdo aquellos días de verano,
correr en libertad por las veredas,
escuchando el cantar de las cigarras
que rompía el silencio de las eras;
y en medio de la finca,
mostraba su esplendor aquella higuera,
ella me dio el cobijo de su sombra *
acogedora y fresca,
mientras mecía un nido entre sus ramas,
y era tal el amor de aquella higuera!...
que aún brotan a la vez como un milagro
los higos y las brevas.

Cuando al fin el verano,
en ti se desvanezca,
y el otoño te deje,
envuelta en soledad, desnuda y seca;
saciarás con la lluvia
esa sed de belleza.
Y al sentirte radiante
bajo la luna llena,
susurrarás al viento:
¡hoy me llamaron bella
y me vieron hermosa
aunque nunca florezca!


Han pasado los años
y entre tus ramas viejas
he visto que acunabas, nuevo nido,
como un reverdecer de primavera.

Cansada y sudorosa,
me refugié en tu sombra, con mis penas;
mas, de tu tronco seco,
pude sentir la queja.

¡Cuanto años guardaste mis secretos,

sin cambiar la dulzura de tu esencia!
¡Que el viento no se olvide de arrullarte,
y amarte hasta el instante en que te mueras!
Porque en tierras extrañas,
¡yo hice de ti mi patria, compañera!
¡Reina de mis nostalgias,
mi cálida hechicera!
Higuera de mi infancia
resplandeciente y ciega.



Hay en este poema, un homenaje a la poeta Juana de Ibarbourou, y su poema La higuera, y dos versos de Miguel Hernandez.
 
Última edición:
Estimada, Isabel...
Entre Juana de Ibarbourou y Miguel Hernandez, y sus "Como la higuera joven, resplandeciente y ciega", te han llevado por la maravillosa vera de la inspiración, y tú, como siempre haciendo gala de ello, nos has dejado un magistral trabajo poético, en el que has recreado con nostalgia esos recuerdos de tu infancia. Encantada de dejar impresos mis humildes huellas, en tan grandiosa poesía.
Un gran abrazo, bella amiga y admirada Poeta.
 
Estimada, Isabel...
Entre Juana de Ibarbourou y Miguel Hernandez, y sus "Como la higuera joven, resplandeciente y ciega", te han llevado por la maravillosa vera de la inspiración, y tú, como siempre haciendo gala de ello, nos has dejado un magistral trabajo poético, en el que has recreado con nostalgia esos recuerdos de tu infancia. Encantada de dejar impresos mis humildes huellas, en tan grandiosa poesía.
Un gran abrazo, bella amiga y admirada Poeta.

Querida Romi, guardo de mi infancia el recuerdo de mis vacaciones de verano en aquellas tierras,y el olor de esa higuera, donde mi tio había injertado varios tipos de higos, recuerdo como pasados los años, la higuera permanecía en las tierras abandonadas, y seguía dando su sombra, sus frutos...su aroma y su presencia despertaba todos mis recuerdos, todas esas sensaciones de libertad que me daba el campo y esa nostalgia de mis juegos infantiles de andar siempre imaginando...soñando...
Gracias, por tus palabras querida Romi, recurrir a los grandes poetas es profundamente motivador. No merezco esos elogios, querida Mar_ pero se que viene de tu afecto y eso si que me hace feliz.
Un abrazo grande, querida poeta.
Isabel
 
Bellísima poesía...la fusión en la higuera de la voz de dos poetas maravillosos. Me conmueve sobre todo la poesía de Juana pues yo también la cito en mis versos porque está muy asociada a mi niñez. Me encanta saber que la conoces, me fascinaba su historia: el saber que había sido bella y el padecimiento por su temor a la vejez. En esta poesía de su autoría se pone de manifiesto:

"La hora:

Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.

Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.

Ahora que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la piel de rosa.

Ahora que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera.

Ahora que en mis labios repica la risa
como una campana sacudida aprisa.

Después..., ¡ah, yo sé
que ya nada de eso más tarde tendré!

Que entonces inútil será tu deseo,
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.

¡Tómame ahora que aún es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!

Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
y se vuelva mustia la corola fresca.

Hoy, y no mañana. ¡Oh amante! ¿no ves
que la enredadera crecerá ciprés?"

Juana de Ibarbourou

No hay nada que me guste más que leer poesía de mujeres, por eso me encanta acercarme hasta tu espacio y encontrarme con la bella voz de tus versos.
Un abrazo Isabel y gracias por brindarnos tu arte:
Malena.
 
Última edición:
Es sencillamente magnífica tu silva arromanzada. Sabes darle a tu nostalgia de aquellos tiempos de infancia, junto a la higuera, un perfume lírico que subyuga. Precioso.
Un abrazo.
Querida Eratalia, darte las gracias , me parece que ya entre nosotras casi queda fuera de lugar; tener tu amistad, eso si que es fortuna.
Un abrazo grande, como tu voz de poeta, como tu corazón de amiga.
Con cariño.
Isabel.
 
Bellísima poesía...la fusión en la higuera de la voz de dos poetas maravillosos. Me conmueve sobre todo la poesía de Juana pues yo también la cito en mis versos porque está muy asociada a mi niñez. Me encanta saber que la conoces, me fascinaba su historia: el saber que había sido bella y el padecimiento por su temor a la vejez. En esta poesía de su autoría se pone de manifiesto:

"La hora:

Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.

Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.

Ahora que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la piel de rosa.

Ahora que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera.

Ahora que en mis labios repica la risa
como una campana sacudida aprisa.

Después..., ¡ah, yo sé
que ya nada de eso más tarde tendré!

Que entonces inútil será tu deseo,
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.

¡Tómame ahora que aún es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!

Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
y se vuelva mustia la corola fresca.

Hoy, y no mañana. ¡Oh amante! ¿no ves
que la enredadera crecerá ciprés?"

Juana de Ibarbourou

No hay nada que me guste más que leer poesía de mujeres, por eso me encanta acercarme hasta tu espacio y encontrarme con la bella voz de tus versos.
Un abrazo Isabel y gracias por brindarnos tu arte:
Malena.

Querida Malena, que bien hace tener una lectora como tú; en esa estrecha colaboración que tienes con el compañero/era. una se siente recompensada ya, solo con tus palabras. Gracias por este bello poema que me dejas; si a mi también me encanta la poesía de mujeres, y la de Juana de Ibarbourou, me parece un latir tan cercano...
Gracias Malena, ¡qué suerte tenerte aquí! compañera.
Un abrazo querida Poeta
Isabel.
 
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El árbol de mi infancia (Silva arromanzada)
Como la higuera joven,
resplandeciente y ciega.
Miguel Hernadez
El árbol de mi infancia
no era un árbol cualquiera
"era una higuera joven
resplandeciente y ciega”
Recuerdo aquellos días de verano,
correr en libertad por las veredas,
escuchando el cantar de las cigarras
que rompía los silencios de las eras;
y en medio de la finca,
mostraba su esplendor aquella higuera,
ella me dió el cobíjo de su sombra
acogedora y fresca,
mientras mecía un nido entre sus ramas,
¡tal era el amor de aquella higuera!...
Y aún brotan a la vez como un milagro
los higos y las brevas.

Higuera de mi infancia
quiero que permanezcas,
cuando al fin el verano
en ti se desvanezca;
que sacies con la lluvia
esa sed de belleza
y que al caer la noche
bajo la luna llena
le susurres al viento
que hoy te llamaron bella,
que te vieron hermosa
aunque nunca florezcas.

Han pasado los años
y entre tus ramas viejas
he visto un nuevo nido
y las primeras brevas;
me he sentado a tu sombra
a contarte mis penas
y de tu tronco seco
he sentido la queja.

Que no cambien los tiempos
el dulzor de tu esencia.
¡Anda y cuéntale al viento
que hoy te llamaron bella!
higuera de mi infancia
"resplandeciente y ciega".


Hay en este poema un homenaje a la poeta Juana de Ibarbourou, y su poema La higuera y dos versos de Miguel Hernandez.​
Me tocaste la fibra y la madera, Isabel. Los árboles que fueron con nosotros y con los que nos sentimos vivos. Sombra y libertad en el esplendor de nuestras jóvenes vidas.
Yo recuerdo un gran níspero en el patio de la casa de mi abuelo que ocupó todo el espacio y trepó hasta el cielo. Pero apoyó sus ramas en el tejado de la primera planta y se asomó a las casas de los vecinos. Hubo que cortarlo, ante tanta queja, y aún siento esa muerte como mía. Desde entonces que ando plantando nísperos, en memoria de aquel majestuoso árbol.
Nostalgia que llega y nos transporta hasta un ayer que no se olvida porque sigue siendo parte de nosotros mismos.
Un abrazote hasta tu higuera Isabel.

Este verso se va a doce silabas.
"que rompía los silencios de las eras;"
Cosas del artículo.
"Que rompía el silencio de las eras" cuadra a la perfección.
 
Me tocaste la fibra y la madera, Isabel. Los árboles que fueron con nosotros y con los que nos sentimos vivos. Sombra y libertad en el esplendor de nuestras jóvenes vidas.
Yo recuerdo un gran níspero en el patio de la casa de mi abuelo que ocupó todo el espacio y trepó hasta el cielo. Pero apoyó sus ramas en el tejado de la primera planta y se asomó a las casas de los vecinos. Hubo que cortarlo, ante tanta queja, y aún siento esa muerte como mía. Desde entonces que ando plantando nísperos, en memoria de aquel majestuoso árbol.
Nostalgia que llega y nos transporta hasta un ayer que no se olvida porque sigue siendo parte de nosotros mismos.
Un abrazote hasta tu higuera Isabel.

Este verso se va a doce silabas.
"que rompía los silencios de las eras;"
Cosas del artículo.
"Que rompía el silencio de las eras" cuadra a la perfección.
Ay, Alonso, eres un poeta de piel y de alma, y eres además, algo así como el corazón mismo del árbol, y además un mago proponiendo soluciones, mil gracias. Qué hermosa historia la de tu nisperero de infancia; no sabes cuanto nos gustaban los nísperos que traía mi abuela paterna de la isla de Lanzarote, cuando eramos niños y venía cargadita de provisiones, entre ellas ese conejo vivo, pero destinado a morir, que terminaba salvándose por indulto porque una vez que mantienes con él una conversación y lo llevas a comer hierba... ¿quién se atreve a matarlo?
Un abrazo grande, compañero de versos y árboles, mago de soluciones inmediatas... la misma higuera te abraza con sus ramas.
con cariño
Isabel
 
higuera.jpg

El árbol de mi infancia (Silva arromanzada)
Como la higuera joven,
resplandeciente y ciega.
Miguel Hernadez
El árbol de mi infancia
no era un árbol cualquiera
"era una higuera joven
resplandeciente y ciega”
Recuerdo aquellos días de verano,
correr en libertad por las veredas,
escuchando el cantar de las cigarras
que rompía el silencio de las eras;
y en medio de la finca,
mostraba su esplendor aquella higuera,
ella me dió el cobíjo de su sombra
acogedora y fresca,
mientras mecía un nido entre sus ramas,
¡tal era el amor de aquella higuera!...
Y aún brotan a la vez como un milagro
los higos y las brevas.

Higuera de mi infancia
quiero que permanezcas,
cuando al fin el verano
en ti se desvanezca;
que sacies con la lluvia
esa sed de belleza
y que al caer la noche
bajo la luna llena
le susurres al viento
que hoy te llamaron bella,
que te vieron hermosa
aunque nunca florezcas.

Han pasado los años
y entre tus ramas viejas
he visto un nuevo nido
y las primeras brevas;
me he sentado a tu sombra
a contarte mis penas
y de tu tronco seco
he sentido la queja.

Que no cambien los tiempos
el dulzor de tu esencia.
¡Anda y cuéntale al viento
que hoy te llamaron bella!
higuera de mi infancia
"resplandeciente y ciega".


Hay en este poema un homenaje a la poeta Juana de Ibarbourou, y su poema La higuera y dos versos de Miguel Hernandez.​
Precioso mi querida Libélula, dejas entre tus letras el sabor dulce de los higos, la belleza rustica de la frondosa higuera, tu poesía es melodiosa de esas que cae en el alma como el rocío, que te empapa y te envuelve .
Como siempre tus alitas pasan y acarician dejando tu impronta en nuestros corazones
Un abrazo Carmen
 
Precioso mi querida Libélula, dejas entre tus letras el sabor dulce de los higos, la belleza rustica de la frondosa higuera, tu poesía es melodiosa de esas que cae en el alma como el rocío, que te empapa y te envuelve .
Como siempre tus alitas pasan y acarician dejando tu impronta en nuestros corazones
Un abrazo Carmen
Querida Carmen, ¡cuánta calidez en tu tono!, gracias.Tienes la facultad de la veracidad, por eso tus palabras llegan y se quedan, no están de paso, se quedan, Carmen, y eso las hace muy valiosas.
Un abrazo grande con todo cariño.
Isabel
 
Isabel, me tra...sportaste al pasado, extraño mi propio arbol, ni siquiera se su especie, solo que fue muy triste cuando lo cortaron :(
Pero, ¿cómo se me escapó tu comentario Sebas, discúlpame, ya me extrañaba que no estuvieras, perdóname.
Tu propio árbol, qué hermoso, siento que vivieras esa experiencia de que lo cortaran, es casi como alguien de la familia, ¿verdad?
Gracia por tu comentario.
Un abrazo Sebas.
Isabel
 
El árbol de mi infancia (Silva arromanzada)
Como la higuera joven,
resplandeciente y ciega.
Miguel Hernadez
(Hernández)
El árbol de mi infancia
no era un árbol cualquiera
"era una higuera joven
resplandeciente y ciega
Recuerdo aquellos días de verano,
correr en libertad por las veredas,
escuchando el cantar de las cigarras
que rompía el silencio de las eras;
y en medio de la finca,
mostraba su esplendor aquella higuera,
ella me dió el cobíjo de su sombra *
acogedora y fresca,
mientras mecía un nido entre sus ramas,
¡tal era el amor de aquella higuera!...
Y aún brotan a la vez como un milagro
los higos y las brevas.

Higuera de mi infancia
quiero que permanezcas,
cuando al fin el verano
en ti se desvanezca;
que sacies con la lluvia
esa sed de belleza
y que al caer la noche
bajo la luna llena
le susurres al viento
que hoy te llamaron bella,
que te vieron hermosa
aunque nunca florezcas.

Han pasado los años
y entre tus ramas viejas
he visto un nuevo nido
y las primeras brevas;
me he sentado a tu sombra
a contarte mis penas
y de tu tronco seco
he sentido la queja.

Que no cambien los tiempos
el dulzor de tu esencia.
¡Anda y cuéntale al viento
que hoy te llamaron bella!
higuera de mi infancia
"resplandeciente y ciega".


Hay en este poema un homenaje a la poeta Juana de Ibarbourou, y su poema La higuera y dos versos de Miguel Hernandez.​
No sé cómo decirte, querida Isabel, que sigues repitiendo demasiado las mismas palabras en tus poemas. No te apenes por ello: ninguno de nosotros estás exento de incurrir en esas flaquezas creativas. Lo que realmente importa es tener un espíritu autocrítico, tan fuerte y tan objetivo a la vez, que nos permita superar esas tendencias que afean nuestra expresión poética.
Ten en cuenta también que en las silvas asonantadas suele darse una alternancia de metros, tal como lo haces en la primera estrofa. Esa alternancia, en tu poema, se pierde en una secuencia larga de 27 heptasílabos, lo que me parece un desacierto desde el punto de vista estructural y estético.
Celebro el hecho de que hayas logrado fusionar dos ideas poéticas, de dos autores diferentes, en una sola exposición; el lenguaje lírico pero accesible, la carga de nostalgia que el tema sugiere.
Lamento, por otra parte, haberme quedado solo con mis análisis y mis críticas. Se me ha hecho muy difícil tratar de que todos en el foro de Tensones aporten su granito de arena en ese sentido, cuestión que me desanima muchísimo y me obliga a ser menos dadivoso en las lecturas y en las devoluciones.
Espero que tomes este comentario con la justicia y la bondad que siempre te han caracterizado.
Un abrazo infinito y mi cariño.
 
Última edición por un moderador:
PrPero lo que cecioso mi querida Libélula, dejas entre tus letras el sabor dulce de los higos, la belleza rustica de la frondosa higuera, tu poesía es melodiosa de esas que cae en el alma como el rocío, que te empapa y te envuelve .
Como siempre tus alitas pasan y acarician dejando tu impronta en nuestros corazones
Un abrazo Carmen
Querida Carmen, hacía tiempo que quería dedicar un poema a esa higuera de mi infancia, pero no se si la estructura ha sido la ideal, porque hace tiempo que también persigo un poema de verso libre...Pero ya sea en asonante o en consonante, me cuesta desprenderme de las rimas ...
Gracias querida Carmen, estoy aquí porque los necesito, aunque mi cabeza anda en otras cosas.
Besos querida amiga y todo mi agradecimiento por tu generoso comentario, por tu gran apoyo.
Con cariño.
Isabel
 
No sé cómo decirte, querida Isabel, que sigues repitiendo demasiado las mismas palabras en tus poemas. No te apenes por ello: ninguno de nosotros estás exento de incurrir en esas flaquezas creativas. Lo que realmente importa es tener un espíritu autocrítico, tan fuerte y tan objetivo a la vez, que nos permita superar esas tendencias que afean nuestra expresión poética.
Ten en cuenta también que en las silvas asonantadas suele darse una alternancia de metros, tal como lo haces en la primera estrofa. Esa alternancia, en tu poema, se pierde en una secuencia larga de 27 heptasílabos, lo que me parece un desacierto desde el punto de vista estructural y estético del poema.
Celebro el hecho de que hayas logrado fusionar dos ideas poéticas, de dos autores diferentes, en una sola exposición; el lenguaje lírico pero accesible, la carga de nostalgia que el tema requiere.
Lamento, por otra parte, haberme quedado solo con mis análisis y mis críticas. Se me ha hecho muy difícil tratar de que todos en el foro de Tensones aporten su granito de arena en ese sentido, cuestión que me desanima muchísimo y me obliga a ser menos dadivoso en las lecturas y en las devoluciones.
Espero que tomes este comentario con la justicia y bondad que siempre te ha caracterizado.
Un abrazo infinito y mi cariño.
Nada que reprocharte, Elhi, llevas razón. tampoco voy a dejarte excusas aquí; sobretodo a ti que andas con lo problemas que andas, y que a veces has preferido dejar de editar, antes que bajar el nivel de tu poesía, así que nada que decirte, solo gracia por tu tiempo y decirte que: comprendo que tu labor de crítica constructiva no es algo fácil, si lo fuera, la haríamos todos.
Un abrazo infinito
Isabel
 
No sé cómo decirte, querida Isabel, que sigues repitiendo demasiado las mismas palabras en tus poemas. No te apenes por ello: ninguno de nosotros estás exento de incurrir en esas flaquezas creativas. Lo que realmente importa es tener un espíritu autocrítico, tan fuerte y tan objetivo a la vez, que nos permita superar esas tendencias que afean nuestra expresión poética.
Ten en cuenta también que en las silvas asonantadas suele darse una alternancia de metros, tal como lo haces en la primera estrofa. Esa alternancia, en tu poema, se pierde en una secuencia larga de 27 heptasílabos, lo que me parece un desacierto desde el punto de vista estructural y estético.
Celebro el hecho de que hayas logrado fusionar dos ideas poéticas, de dos autores diferentes, en una sola exposición; el lenguaje lírico pero accesible, la carga de nostalgia que el tema sugiere.
Lamento, por otra parte, haberme quedado solo con mis análisis y mis críticas. Se me ha hecho muy difícil tratar de que todos en el foro de Tensones aporten su granito de arena en ese sentido, cuestión que me desanima muchísimo y me obliga a ser menos dadivoso en las lecturas y en las devoluciones.
Espero que tomes este comentario con la justicia y la bondad que siempre te han caracterizado.
Un abrazo infinito y mi cariño.


Bueno, querido Elhi, muchas son las veces, que tu comentarios me dejan el sabor trabajo incompleto, mejorable, y a cierta pobreza en mi lenguaje poético, no voy a discutir eso, ni podré cambiar gran cosa al respecto; pero hay algo que yo también percibo en esta silva arromanzada; es un exceso de heptasílabos, no se si en la historia de la poesía, habrá referencia a algo parecido, pero a mi juicio, eso desmerece mi poesía, asi que he tratado de mejorarlo..No se si lo he logrado, pero te puedo decir que le dedique un tiempo que no tengo, y esfuerzo.
Un abrazo y mi agradecimiento de siempre al tiempo que me dedicas, de lectura y corrección.
Con cariño.
Isabel
 
Última edición:

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