cien noches etéreas
una pausa que se prolonga hasta hoy
las venas de los antebrazos palpitando hasta los huesos
espaldas que no ven en contraste con la luna
grilletes y cadenas
demasiada miel
arrolladoras caricias sobre cada uno de los cabellos
turbas de sentimientos
a fin de cuentas se reducen a un sentir
a lo más sublime que pueda entregar esta materia
y afición
una pausa que se prolonga hasta hoy
las venas de los antebrazos palpitando hasta los huesos
espaldas que no ven en contraste con la luna
grilletes y cadenas
demasiada miel
arrolladoras caricias sobre cada uno de los cabellos
turbas de sentimientos
a fin de cuentas se reducen a un sentir
a lo más sublime que pueda entregar esta materia
y afición