viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces es tan sencillo
desovillar la pena,
tirar de la puntita de una piola,
pretender sólo un trocito
y no poder sino seguir seguir
seguir trazando su infinito.
Ya nunca nadie logrará definir mejor
el ritual con que se derrama la melancolía
calando un cuerpo hasta los huesos.
Tras el paso de tus letras por un corazón,
es declarado zona catastrófica.
Por la devastación que se filtra
a través de tus tristezas.
Por la euforia cariñosa que regala
esa inocencia esperanzada,
fruto de la experiencia y la fe ciega
hacia una humanidad
que todavía le queda mucho que aprender,
y más que equivocarse.
¿No sería maravilloso,
tirar de ese ovillo que se llama recuerdos felices,
y lograr el mismo efecto?
Un beso,
¡Que bello conocerte!
desovillar la pena,
tirar de la puntita de una piola,
pretender sólo un trocito
y no poder sino seguir seguir
seguir trazando su infinito.
Ya nunca nadie logrará definir mejor
el ritual con que se derrama la melancolía
calando un cuerpo hasta los huesos.
Tras el paso de tus letras por un corazón,
es declarado zona catastrófica.
Por la devastación que se filtra
a través de tus tristezas.
Por la euforia cariñosa que regala
esa inocencia esperanzada,
fruto de la experiencia y la fe ciega
hacia una humanidad
que todavía le queda mucho que aprender,
y más que equivocarse.
¿No sería maravilloso,
tirar de ese ovillo que se llama recuerdos felices,
y lograr el mismo efecto?
Un beso,
¡Que bello conocerte!
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:: o regalito pa melancólicos: