Troto
Pablo Romero Parada
Te sigo amando. Lo siento. Ya
sé que, en ocasiones, la llama se apaga y
los chicos acabamos por maldecir a las exs, y al
resto de las mujeres, en conductas eyaculatorias sobre
confusos cuerpos que no deberían de posarse ahí.
Lo siento, pero no diré que tuve suerte perdiéndote ya que pensarte sigue
calmando más que casi ninguna otra cosa.
Debí haber respetado tu espacio, y ahora,
que aprendí a vivir sin verte, jodido pero
contento, ya solo tengo para ofrecerte la esperanza de que estés bien,
aunque sea alejada de mi, ya que con tu felicidad se olvidan
gran parte de mis insatisfacciones, o la paciencia de amarte mediante una distancia que
no supe otorgar, libre de cargantes puñaladas que mi egoísmo disipó en ti en frases como:
“Te quiero ver siempre porque te quiero y si me quisieras
también querrías verme igual”.
Los primeros días después de cortar con alguien
se pasa mal, y yo sigo en esa húmeda etapa de párpado y almohada, dónde residimos
todos aquellos que no se emborracharon de rencor.
Fui egoísta, pero hice lo que pude
si contamos que, de aquellas, a mayores de amarte, lucía, igualmente,
loco por ti.
sé que, en ocasiones, la llama se apaga y
los chicos acabamos por maldecir a las exs, y al
resto de las mujeres, en conductas eyaculatorias sobre
confusos cuerpos que no deberían de posarse ahí.
Lo siento, pero no diré que tuve suerte perdiéndote ya que pensarte sigue
calmando más que casi ninguna otra cosa.
Debí haber respetado tu espacio, y ahora,
que aprendí a vivir sin verte, jodido pero
contento, ya solo tengo para ofrecerte la esperanza de que estés bien,
aunque sea alejada de mi, ya que con tu felicidad se olvidan
gran parte de mis insatisfacciones, o la paciencia de amarte mediante una distancia que
no supe otorgar, libre de cargantes puñaladas que mi egoísmo disipó en ti en frases como:
“Te quiero ver siempre porque te quiero y si me quisieras
también querrías verme igual”.
Los primeros días después de cortar con alguien
se pasa mal, y yo sigo en esa húmeda etapa de párpado y almohada, dónde residimos
todos aquellos que no se emborracharon de rencor.
Fui egoísta, pero hice lo que pude
si contamos que, de aquellas, a mayores de amarte, lucía, igualmente,
loco por ti.