Carlos Justino Caballero
Poeta recién llegado
Anécdota de mi pueblo
Un hombre que del alcohol era amigo desde siempre
debió de ser internado por algo que le pasó.
Y un amigo muy amigo al enterarse del hecho
se llegó hasta el hospital por motivos solidarios.
Al verlo tan malherido le preguntó los motivos
y con gran dificultad le contaron bien la historia.
Venía yo por el campo después de haberme tomado
algunos litros de vino que me dejaron mareado.
Y en eso vi que venían inamistosos dos toros:
uno de ellos era el “que era” y el otro el “que no era”.
Al verme así sorprendido por los toros en cuestión
traté de buscar reparo y subirme a algún lugar.
Gracias a Dios allí cerca pude ver dos arbolitos,
pero uno de ellos “era” y el otro… era el que “no era”.
Y quiso la mala suerte
que al estar los toros cerca
me subí al árbol que “no era”
y me agarró el toro “que era”!
De mi libro "De trazos del borrador".
Un hombre que del alcohol era amigo desde siempre
debió de ser internado por algo que le pasó.
Y un amigo muy amigo al enterarse del hecho
se llegó hasta el hospital por motivos solidarios.
Al verlo tan malherido le preguntó los motivos
y con gran dificultad le contaron bien la historia.
Venía yo por el campo después de haberme tomado
algunos litros de vino que me dejaron mareado.
Y en eso vi que venían inamistosos dos toros:
uno de ellos era el “que era” y el otro el “que no era”.
Al verme así sorprendido por los toros en cuestión
traté de buscar reparo y subirme a algún lugar.
Gracias a Dios allí cerca pude ver dos arbolitos,
pero uno de ellos “era” y el otro… era el que “no era”.
Y quiso la mala suerte
que al estar los toros cerca
me subí al árbol que “no era”
y me agarró el toro “que era”!
De mi libro "De trazos del borrador".